Un muchacho de República Dominicana, de 16 años, fue deportado para que deje de robar en la Argentina.
Es alto y robusto, lo conocen como El dominicano y en Bahía Blanca, adonde vivió hasta hace unos días, lo conocían todos, y no precisamente por su buena conducta.
Es que estuvo involucrado en más de 20 robos, en uno de los cuales casi fue linchado por un centenar de taxistas.
El sujeto ya dejó la ciudad porque fue deportado a su país, luego de que el Gobierno argentino se hiciera cargo de su boleto de avión.
Hasta que cumplió 16 años, acumuló una veintena de golpes y sus capturas se contaban por horas, las que tardaban las autoridades en dar con su madre.
Para habilitar su salida del país hubo que cerrarle antes un par de causas por robos calificados que, como eran tentativas, lo hubieran enviado a la calle en breve.
Una era por el robo frustrado a una jubilada de 67 años, a la que, a mediados de enero, intentó asfixiar con una almohada.
Ocurrió horas después de que cerca de un centenar de taxistas estuvieran a punto de lincharlo.