El pago de un bono de 3.000 pesos para todos los trabajadores registrados tendrá un impacto más fuerte en las pymes que en las grandes compañías, según advirtió en un informe el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
A modo ilustrativo, un bono de 3.000 pesos como el que están demandando los sindicatos representa un 10% de aumento de costo laboral para una empresa grande, pero llega al 14% entre las medianas y al 20% para las pequeñas, precisó el estudio.
Hasta ahora, el Gobierno anticipó que pagará un bono de 1.000 pesos a los jubilados con el haber mínimo y a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo.
Además, para apaciguar las amenazas de huelga de las centrales gremiales, se eximió del impuesto a las ganancias al medio aguinaldo para salarios de hasta 55.000 pesos. Ahora, la CGT insiste en la demanda de un bono navideño, el cual alcanzará sólo a la mitad de los ocupados, que son los asalariados formales, e impactará de forma muy distinta en pymes y en grandes compañías.
Según datos de AFIP, las empresas privadas generan unos 6,5 millones de empleos asalariados registrados a un salario promedio de 20.000 pesos mensuales.
Las empresas con más de 500 trabajadores generan el 26% del total del empleo asalariado registrado y pagan un salario promedio de 30.000 pesos mensuales.
Las compañías de entre 100 y 500 trabajadores explican un 23% del empleo asalariado formal total con una remuneraciones promedio de 21.000 pesos.
Y las firmas con menos de 100 trabajadores representan el 51% del total del empleo privado y la remuneración promedio es de 15.000 pesos. Estos datos muestran que más de la mitad del empleo asalariado privado formal es generado por empresas con menos de 100 empleados.
En contrapartida, apenas uno de cada cuatro asalariados privados registrados está en una empresa grande. Según Idesa, considerar esta composición del empleo es relevante porque las capacidades productivas son muy diferentes, por lo que fijar reglas de manera centralizada lleva a ignorar estas profundas brechas de productividad.
En la perspectiva regional, en las provincias que conforman el norte argentino el aumento de costo laboral sería superior al 20%, al estar compuestas masivamente por micro y pequeñas empresas, además de la gran planta de empleados estatales que hay en la región.