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Recordaron a José Rucci

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24 de septiembre de 2006 - 00:00
BUENOS AIRES- Dirigentes sindicales de distinta extracción coincidieron ayer en destacar la figura del caudillo metalúrgico José Ignacio Rucci como un "ejemplo de lealtad y militancia", a casi 33 años de su asesinato, ocurrido el 25 de setiembre de 1973.

El titular de la CGT, Hugo Moyano, remarcó que "para mí y para todo el sindicalismo, Rucci es el símbolo de la lealtad a (Juan Domingo) Perón, a la Patria y a los trabajadores, un verdadero ejemplo a seguir".

Para el actual titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló, Rucci "fue un dirigente que dio la vida por el peronismo".

"Es un ejemplo a imitar y es la bandera de sacrificio y de lucha para todos los metalúrgicos que lo recordamos permanentemente", enfatizó.

Evocó que "dos días antes de que lo mataran cobardemente, estuve comiendo un asado con Rucci y con Lorenzo Miguel para festejar el triunfo del peronismo".

Para el ex titular de la CGT Rodolfo Daer, Rucci es "un símbolo de militancia peronista consecuente y con convicciones reales que se destacó por la lucha y la defensa del derecho de los trabajadores".

"El retorno de Perón fue el más grande objetivo de la vida de Rucci y lo logró, este es un ejemplo para la militancia social y del trabajo", afirmó.

El entonces secretario general de la CGT José Ignacio Rucci -cuya imagen más recordada es sosteniendo el paraguas que protege de la lluvia a Perón en su regreso al país- fue asesinado el mediodía del martes 25 de septiembre de 1973.

El líder sindical había pasado su última noche en un departamento de la avenida Avellaneda 2953 (casi Nazca) en el barrio porteño de Flores, donde vivía un familiar y él solía quedarse a dormir desde hacía por lo menos un semestre, lo que era ignorado por casi todos los vecinos de la zona.

Aquella fatídica fecha, Rucci abandonó la finca a las 12.10. Frente a la casa lo esperaba su Torino rojo y muy cerca, los tres vehículos de la custodia. El atentado comenzó exactamente cuando el gremialista cruzaba la vereda rumbo al Torino y los disparos partieron desde los techos de las casas de alto de la acera ubicada al sur.

Rucci fue alcanzado inmediatamente por nueve impactos, uno de los cuales le causó una profunda herida en el cuello.
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