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Reclamos de Kirchner ante la Asamblea de la ONU

Haciendo referencia a EE.UU. rechazó la unilateralidad en la resolución de los conflictos. Aludió al conflicto con Uruguay por la instalación de dos papeleras. Pidió el cumplimiento de Gran Bretaña a dialogar por las Malvinas.

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21 de septiembre de 2006 - 00:00
NUEVA YORK- El presidente Néstor Kirchner abogó ayer a favor de una reforma a la arquitectura financiera internacional, volvió a reclamar el fin de los subsidios agrícolas de los países más desarrollados y se pronunció a favor de la multilateralidad para resolver los problemas en todo el mundo, en especial el combate al terrorismo.

Un día después de que George Bush profiriera nuevas amenazas a los países que Estados Unidos considera como miembros del "eje del mal", Kirchner se puso del lado de las naciones que rechazan la unilateralidad en la resolución de los conflictos, en obvia alusión a Washington, aunque se cuidó de hacer ninguna mención específica durante su discurso ante la 61 Asamblea Anual de las Naciones Unidas.

En ese sentido, las palabras del jefe del Estado contrastaron -mucho más en la forma que en contenido- con las que poco antes su colega venezolano, Hugo Chávez, denostó a Bush, a quien comparó con "el diablo" y dijo que el recinto todavía "huele a azufre".

Kirchner, acompañado por la delegación integrada, entre otros, por su esposa, la senadora Cristina Fernández; el canciller Jorge Taiana, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y la ministra de Economía, Felisa Miceli, destacó como uno de los logros fundamentales de su gestión la política de derechos humanos, dentro de la cual mencionó como "hitos" la derogación por parte del Congreso de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, la anulación de los indultos a represores y la reapertura de más de mil causas judiciales, que constituyen "un verdadero cambio de paradigma" en la materia, según dijo.

El Presidente condenó "con firmeza" la "grave amenaza del terrorismo global", al afirmar que todos sus actos son "criminales e injustificables” y mencionó los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, pero enseguida advirtió que "si para enfrentar al terrorismo global se recurre a la violación de los derechos humanos, el único victorioso en esa lucha será el terrorismo".

Sostuvo que "para pensar con éxito esta amenaza criminal se debe recurrir a la acción multilateral"; ambas alusiones también parecieron estar dirigidas a la Casa Blanca.

Asimismo, expresó su "preocupación por las hostilidades en la frontera entre Israel y el Líbano", pero sin emitir ningún juicio de valor, e indicó que "es necesario poner fin a la violencia" y, en lo que puede considerarse como la única crítica hacia Israel, dijo que hay que evitar "el uso desproporcionado de la fuerza".

En ese marco, afirmó que "Argentina continuará apoyando una solución justa en Medio Oriente, en el marco de la resolución de Naciones Unidas", que obligó al retiro de las tropas israelíes del sur del Líbano.



Pobreza

Kirchner se refirió después al tema de la pobreza y en ese sentido sostuvo que "Argentina apoya la construcción de sociedades más justas y equitativas" y el derecho de cada país a buscar su modelo de desarrollo "sin condicionamientos de ningún tipo".

Se refirió al MERCOSUR con "un instrumento eficaz para enfrentar la pobreza y la exclusión", para dedicarse a reiterar los logros económicos de su gestión, como son el crecimiento sostenido en torno "al 8 y 9 por ciento", el superávit fiscal y comercial, la reducción de la deuda externa y "una fuerte disminución de la desocupación y el fortalecimiento de los ingresos de trabajadores y jubilados".

"Resta camino por recorrer para salir del infierno en que hemos caído", admitió y se dedicó nuevamente a cuestionar el rol del FMI tanto en la crisis como en su superación, al afirmar que esos "logros no han sido acompañados" por el organismo internacional, "que nos ha negado ayuda". Según Kirchner, la salida de la crisis pudo alcanzarse "desoyendo, cuando no desobedeciendo sus recomendaciones".

"El mundo ha cambiado y esos organismos no", enfatizó, tras lo cual manifestó que "apoyamos la reforma de la arquitectura financiera internacional".

Kirchner ratificó "la voluntad de lograr un desarrollo nuclear pacífico" y luego se refirió a la cuestión Malvinas, marco en el cual reclamó el cumplimiento por parte de Gran Bretaña de las reiteradas exhortaciones al diálogo efectuadas por la ONU, un tema recurrente para todos los mandatarios argentinos en este tipo de foros.

Por último, Kirchner abogó por el fin de los subsidios, al aludir a la ronda Doha de la OMC y se refirió al deterioro del medio ambiente global, hecho por el que responsabilizó a las naciones industrializadas.

En ese sentido, aludió al conflicto con Uruguay por la instalación de dos pasteras de origen finlandés y español, al advertir que "no podemos admitir que esos países que han logrado mayor desarrollo, muchas veces a costa de la degradación del medio ambiente, quieran trasladarnos la parte más contaminante de sus procesos industriales".

Durante la mañana, Kirchner mostró otra faceta cuando se reunió con empresarios norteamericanos con intereses en la Argentina, donde se mostró seductor y, según anunciaron los voceros del encuentro, se llevó el compromiso de realizar nuevas inversiones en el país en sectores como el petrolero y alimenticio, entre otros. Allí Kirchner logró sacarse la foto que tanto quiso y que, por impedimentos biológicos, no pudo Carlos Menem: tocar la campana en Wall Street.
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