domingo 16 de enero de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Condenaron a Etchecolatz

Le dieron reclusión perpetua por crímenes cometidos durante la última dictadura militar. La lectura del veredicto debió suspenderse por los disturbios provocados por integrantes de organizaciones de derechos humanos.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
20 de septiembre de 2006 - 00:00
La Plata.-El ex Director de Investigaciones de la Policía Bonaerense, Miguel Etchecolatz fue condenado ayer a reclusión perpetua por crímenes cometidos durante la última dictadura militar, delitos que el Tribunal Federal de La Plata encuadró bajo la figura de genocidio.

En un fallo histórico y a 30 años del golpe militar, el Tribunal integrado por los jueces Carlos Rozanski, Horacio Insaurralde y Norberto Lorenzo, aplicó por primera vez la figura de genocidio para esta clase de delitos.

"Todos estos, delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio que tuvo lugar en la República Argentina entre los años 197 y 1983", afirmó el presidente del Tribunal Carlos Rozanski durante la lectura del veredicto.

Etchecolatz fue condenado a reclusión perpetua por los homicidios calificados de Diana Teruggi de Mariani y por la privación ilegal, tormentos y homicidio calificado de Ambrosio De Marco, Patrcia Dell`Orto, Elena Arce, Nora Formiga y Margarita Delgado.

Además, el Tribunal lo condenó por la privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos de Jorge Julio López y Nilda Eloy.

La lectura del veredicto, debió suspenderse unos minutos, luego que integrantes de organizaciones de derechos humanos arrojaron bombas de pintura contra el represor, al conocer la pena.

Personal policial sacó de inmediato de la sala de audiencias al ex comisario, quien en un salón contigüo insultó al presidente del Tribunal, según revelaron a Télam fuentes judiciales.



Provocación

La reacción del público ocurrió cuando el represor besó el rosario que tuvo entre sus manos en las tres audiencias en las que estuvo presente y miró al cielo, tras escuchar su condena a reclusión perpetua.

El juicio contra Etchecolatz, mano derecha del ex jefe de la Policía Bonaerense, Ramón Camps, fue el primero en sustanciarse tras la anulación por el Congreso de la Nación de las denominadas leyes del Perdón.

A lo largo de los tres meses que duraron las audiencias, el ex comisario estuvo presente sólo en la primera, cuando se le leyó la acusación, y en las dos últimas, en las que se pronunciaron los alegatos y el veredicto.

Precisamente en la audiencia final, hizo uso de su derecho a decir las últimas palabras en las que se autodefinió como "un prisionero de guerra y detenido político" y calificó de "inconstitucional" el proceso en su contra.

"Este juicio ha sido instrumentado como un rompecabezas para niños bobos o más bien para grandes avivados", dijo, y como una premonición vaticinó que "yo sé que me van a condenar y que no tendrán vergüenza en condenar a un anciano enfermo, sin dinero y sin poder".

Sin embargo, advirtió que "no se rendirme ni claudicar, pero como dijo (Jorge) Borges, ustedes no son el juez, el juez supremo nos espera después de muertos".

Desde el banquillo de los acusados y rodeado por siete efectivos de la policía, tres de ellos que lo cubrían con escudos antitumulto, Etchecolatz lanzó una última advertencia: "Señor presidente tómelo no como una irrespetuosidad, no es éste Tribunal el que me condena, son ustedes los que se condenan".

El ex comisario intentó justificar su conducta en la situación política que vivía el país en ese momento, aunque fue interrumpido por el presidente del Tribunal, Carlos Rozanski, quien le advirtió que esa oportunidad la tuvo en el momento de prestar declaración, en la que se negó.

Precisamente, el "estado de guerra" que vivía Argentina en la última dictadura, fue el argumento esgrimido hoy por la defensa del represor para pedir la absolución por considerar que "no hay una sola prueba que vincule al ex comisario con los hechos por los que se los acusa".

"Las Fuerzas Armadas fueron convocadas para combatir a la subversión terrorista y el comisario general Miguel Etchecolatz estaba en la Brigada de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y fue adscripto a las Fuerzas Armadas como lo fueron todas las fuerzas de seguridad", sostuvo el abogado defensor Luis Boffi Carri Pérez.

Afirmó que "el Estado Nacional se encontraba en una situación jurídica de guerra" y detalló que hay guerra "cuando hay un aparato político y militar de un lado y uno similar del otro", en alusión a la denominada teoría de los dos demonios.

Durante su extenso alegato, Carri Pérez expuso su teoría sobre la inconstitucionalidad de los tratados internacionales incorporados en la reforma Constitucional de 1994 y que, su criterio, vulneraron derechos y garantías previstos en la primera parte de la Carta Magna.

El letrado intentó de esa forma neutralizar el pedido de las querellas que habían solicitado al Tribunal un cambio de carátula y que se condene a Etchecolatz por "genocidio" en virtud de los crímenes de lesa humanidad que cometió mientras estuvo en la Policía Bonaerense.

A pesar de estar limitada la capacidad de la sala montada en la Municipalidad de La Plata, el Tribunal debió advertir en varias oportunidades a los militantes de organismos de derechos humanos que insultaban a Etchecolatz cada vez que se retiraba para ser atendido por un médico.

Es que el alegato de la defensa irritaba a la audiencia, fundamentalmente cuando Carri Pérez sostuvo que "no se puede culpar a las Fuerzas Armadas por todos los hechos" y dijo que "muchas desapariciones fueron provocadas por las mismas organizaciones subversivas". El expediente, contra Etchecolatz, había sido elevado a juicio oral en marzo pasado y se originó en una denuncia efectuada en 1999 por el camarista federal Leopoldo Schiffrin.



Juicio

Durante el juicio, además de las declaraciones de testigos y la del ex presidente de la Nación, Raúl Alfonsín, se realizaron inspecciones oculares a lugares que funcionaron como centros clandestinos de detención.

El ex policía, condenado también a 23 años de prisión por violaciones a los derechos humanos en la denominada causa "Camps", gozaba del arresto domiciliario, aunque ese beneficio le fue revocado durante este juicio, debido a que se constató que tenía un arma en su casa de Mar del Plata.

A partir de ese día, el ex comisario fue alojado en el Penal de Marcos Paz, donde fue trasladado nuevamente esta noche tras la condena a reclusión perpetua que le impuso el tribunal platense.
Temas

Te Puede Interesar