miércoles 28 de febrero de 2024
Crimen del docente de Belén

La Corte rechazó el recurso extraordinario federal para "Gabocha" Carrizo

Es el único condenado por el crimen del docente "Tío" Héctor Calderón, ocurrido en enero de 2019, en Belén. En abril del año pasado, la Cámara de Sentencia Penal Juvenil lo condenó a prisión perpetua.

La Corte de Justicia de Catamarca rechazó el recurso extraordinario federal que presentó Gabriel “Gabocha” Carrizo, el joven condenado por el violento crimen del docente “Tío” Héctor Calderón. El violento hecho sucedió en enero de 2019, en la ciudad de Belén. En abril del año pasado, la Cámara de Sentencia Penal Juvenil lo halló culpable en el delito de “homicidio agravado por criminis causa y robo en concurso real”. En consecuencia, fue condenado a prisión perpetua, 50 años de cárcel, la pena máxima prevista en el Código Penal Argentino. Como último recurso, el joven condenado puede recurrir en queja a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Roberto Mazzucco, su abogado defensor, había la sentencia de Cámara. En febrero de este año, la Corte de Justicia confirmó la condena de Cámara. Este Tribunal estuvo integrado por los jueces Rodrigo Morabito, Luis Guillamondegui y Mauricio Navarro Foressi. “Este agravio no puede tener acogida favorable”, había concluido el máximo tribunal de Justicia catamarqueño. La elaboración del voto estuvo a cargo del presidente del supremo tribunal Miguel Figueroa Vicario. Adhirieron a éste los ministros Hernán Martel, Fabiana Gómez, Luis Raúl Cippitelli, José Cáceres, Vilma Molina y Patricia Olmi.

“Los dichos del acusado no sólo han quedado desbaratados en la sentencia, sino que constituyen un indicio de mala justificación. Ello es así, por cuanto el acontecer habitual y el sentido común indican que, generalmente, una persona no se deshace de sus prendas de vestir mediante incineración porque las mismas se encuentren manchadas con sangre. Evidentemente, no resulta creíble el relato del acusado. No cabe lógicamente admitir que, por haberse ensuciado con sangre su calzado tenga que eliminar y hacer desaparecer de la faz de la tierra al mismo. En efecto, lo hizo porque era material probatorio que lo comprometía”, se había detallado en los fundamentos de la confirmación de la condena.

En este sentido, se indicó que el caudal probatorio conduce unívocamente a tener certeza sobre la acreditación de los hechos y la intervención del acusado Carrizo. Para la Corte, los agravios expuestos se fundan en una mera disconformidad o discrepancia con los fundamentos expuestos por el tribunal. “Carecen de la entidad que los impugnantes le asignan, en tanto, no bastan para desmoronar la convicción sobre la intervención de Gabriel Horacio Carrizo en los hechos endilgados, construida sobre la valoración conjunta de los diversos indicadores de su autoría meritados en la sentencia y no desvirtuados en el recurso. En tanto el recurrente no logra demostrar, con los argumentos que presenta, el error que predica de la valoración probatoria que sustenta la decisión que impugna, este agravio no puede tener acogida favorable”, se remarcó.

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