insólito

Tuvieron que operarlo 2 veces porque se atragantó con su dentadura postiza

miércoles, 14 de agosto de 2019 · 10:54

Un hombre británico de 72 años se sometió a una rápida cirugía para extirpar una pequeña protuberancia inofensiva de la pared abdominal pero jamás pensó las insólitas consecuencias que esto acarrearía.

A los seis días de la intervención, regresó a la guardia del mismo hospital donde se había atendido y comentó a los médicos que sentía “algo raro” al tragar y al respirar. Dijo que tenía cierto “dolor en la garganta” y que “tosía con sangre”. Los médicos lo examinaron una y otra vez pero no encontraron nada anormal.

El paciente explicó que no había podido tragar nada sólido desde la cirugía, pero quienes lo atendían no podían encontrar el vínculo entre la operación a su abdomen y el hecho de que le doliera tanto la laringe. Sólo evaluaron que podría tener una infección respiratoria y que el dolor podría ser un efecto secundario por haber tenido un tubo en la garganta durante la operación. Le recetaron antibióticos y lo enviaron nuevamente a su casa.

Pasaron dos días más y el hombre regresó a la guardia con el dolor en aumento y con más sangre al toser. Al hacerle nuevamente radiografías notaron algo que les llamó la atención: miraron con mayor atención dentro de su garganta y notaron esta vez un “objeto semicircular de metal”, según dejaron consignado en los registros de la sala de emergencias.

Este elemento aparecía debajo de sus cuerdas vocales, y esto parecía causarle ampollas y una notable hinchazón.

Cuando los médicos le describieron al hombre lo que vieron, él recordó que su dentadura postiza “se había perdido precisamente luego de la cirugía”. Le tomaron una nueva radiografía y notaron que efectivamente tenía varias piezas dentarias menos y que son las que se encontraban alojadas en su garganta. Lo que concluyeron los especialistas fue que muy probablemente había inhalado o aspirado esa dentadura postiza durante la intervención con anestesia.

Debieron someterlo a una nueva operación para extraer la prótesis dental. Seis días después recibió el alta médica. Sin embargo, la historia no terminó allí. Durante las semanas siguientes, regresó a la clínica cuatro veces más por más sangrados al toser. En la última ocasión, los profesionales descubrieron otra cosa que antes habían pasado por alto: el hombre tenía una arteria desgarrada cerca del área donde el objeto había causado daño a los tejidos. Necesitó otra intervención quirúrgica sumado a varias transfusiones de sangre. Un mes y medio después, el hombre retomó su vida habitual fuera de todo peligro o sorpresa.

El caso fue destacado en el British Medical Journal Case Reports, y recordaron a todos los profesionales de la medicina los peligros de dejar prótesis en la boca de un paciente durante cualquier cirugía que requiera anestesia general.

 

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