del puente en Génova

Emotiva despedida y pedidos de justicia a las víctimas del derrumbe

Las sirenas de los barcos anclados en el puerto sonaron en señal e homenaje. Asistió el presidente italiano.
sábado, 18 de agosto de 2018 · 13:29

Las sirenas de todos los barcos atracados en el puerto sonaron al unísono al comenzar los funerales de las víctimas del derrumbe del puente Morandi de Génova. El presidente italiano y los miembros del gobierno recibieron aplausos al llegar a la ceremonia. Había en fila, acompañados por los parientes, 18 féretros de los 42 muertos que dejó el derrumbe del puente más transitado y esencial de la ciudad.

Banderas chilenas señalaban el lugar donde estaban los féretros de los tres connacionales fallecidos en la tragedia. Delegaciones de los bomberos y voluntarios que han luchado día y noche para encontrar los restos de las víctimas fatales, pero también salvar a muchos que habían caído del puente en un vuelo de 90 metros de 30 automóviles y media docena de camiones cuando se desplomó la parte central de 200 metros del gigantesco puente, construido en 1967.

El presidente Mattarella antes de acudir a los funerales visitó el área del torrente Polcevera y las vías del ferrocarril al puerto de Génova. Hubo un momento de gran conmoción cuando el jefe del Estado se detuvo para rendir homenaje junto al auto aplastado por un gran bloque de cemento, dentro del cual fueron encontrados en la madrugada de hoy los restos de la failia Cecala de Novara (Piamonte). El papá Cristian, la mamá Dawna y la pequeña hija Kristal, de 9 años.

Ya no quedan desaparecidos. El ciudadano alemán de nombre Albert llamó por teléfono anoche para informar que no se había enterado que lo buscaban. Y mientras se realizaba el funeral fue hallado el cuerpo del joven Mirko Vicini, que cayó con su furgón desde el puente derrumbado.

En peligro de vida se encuentran solo dos de los heridos. Una señora de 90 años que vive en la zona del puente y sobre la que cayeron restos que la hirieron. Pero sobre todo respiró monóxido de carbono debido a un incendio que se desató por la caída de los bloques. El otro herido gravísimo es un ciudadano rumano que recibió un golpe que le causó serias heridas en la cabeza. Los médicos lo tienen en coma farmacológico y temen por su vida.

En el más grande recinto de la Feria, repleto de genoveses y familiares, también se sentaron uno junto al otro los jugadores de la Sampdoria y el Genoa, los dos equipos de la ciudad. La gran rivalidad ha sido momentáneamente olvidada por la catástrofe.

El arzobispo cardenal Bagnasco dijo que “el derrumbe del Puente Morandi ha causado una herida profunda a Génova, que debe resistir y resistirá”. El religioso añadió que “la necesaria justicia no puede cancelar y resistir”. “El tumulto de sentimientos que vivimos pone en evidencia la fragilidad humana. Ahora es necesario el amor confiable y humano, gracias a la presencia de los otros para componer y aliviar nuestros dolores”.

Todos los presentes aplaudieron fuerte y largo cuando el arzobispo de Génova agradeció a los bomberos, personal sanitario y voluntarios por sus esfuerzos que lograron salvar muchas vidas. Al concluir la ceremonia, el cardenal Bagnasco caminó entre los féretros saludando a los familiares de las víctimas y bendiciendo los restos de los 18 muertos.

Los familiares de otros veinte, que fueron retirados por los famiiares en protesta contra “el homicidio de Estado”, celebraron ayer los funerales en las ciudades en las que vivían las víctimas. En Torre del Greco, ciudad de la que eran originarios cuatro jóvenes que murieron en el mismo automóvil que cayó al vacío desde el puente, una enorme multitud enojada participó de la ceremonia religiosa desbordando la iglesia local.

El cardenal Bagnasco,en su homilía, dijo también que los más de 600 evacuados de las viviendas en peligro situadas de los muñones de los dos extremos del puente “necesitan el calor de una casa”. El gobierno se ha comprometido en que las 331 familias serán trasladas a departamentos que les serán entregados entre noviembre y diciembre.

También se invitó a una oración al imán de Génova, muy aplaudido, pues dos de las víctimas eran trabajadores albaneses de religión islámica. El imán abrazó simbólicamente a todos los presentes y a todos los genoveses, recordó que en árabe, Xena, el nombre original de Génova (de allí viene el gentilicio “xeneize”), quiere decir “la bella”. La participación de los musulmanes y el afecto que mostraron fue el momento más conmovedor de la ceremonia.

El gobierno acusa a la concesionaria de la autopista, la empresa Autostrade, propiedad de la familia Benetton, que controla tres mil de los seis mil kilómetros el sistema de autopistas italianas, de ser culpable de no haber hecho las inversiones necesarias para impedir que el puente se derrumbara. Desde 2001, cuando consiguió las concesiones, los Benetton recibieron 46 mil millones de euros de ingresos de los peajes e invirtieron veinte mil, logrando pingües ganancias.

Benetton afirma que realizó todas las obras de mantenimiento necesarias pero hoy anunció un plan de viviendas y ayuda concreta a los familiares de las víctimas, a los heridos y todos los que han sufrido daños.

El gobierno sostiene la necesidad de revocarle la concesión a Autoestrade, que debe pagar “hasta el último centésimo” de los millones necesarios para hacer otro puente y las obras necesarias.

Con el pasar de las horas crece la convicción de que la causa principal del derrumbe fue la rotura de uno o mas tirantes de uno de los pilares. La médica Mónica Galbusera, que estaba a bordo de su auto rumbo al hospital villa Scassi donde trabaja en primeros auxilios, declaró que se detuvo cuando vio que volaba primero un tirante y después otro. “No podía hacer marcha atrás porque los otros no retrocedían. Un muchacho al que nunca terminaré de agradecerle, me gritó: “larga el auto y corré”. Lo hice y gracias a él estoy viva. El puente se movía como si hubiera un terremoto”. Que la doctora Galbusera haya vivido para contarlo es considerado un testimonio muy importante para determinar la causa del derrumbe. En setiembre se debía hacer un concurso para reforzar los pilones con nuevos tirantes de acero recubierto con cemento armado”.

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