Una tendencia que crece en buenos aires y algunos puntos del país

Repartidores "low cost": llevan todo a destino por $50 el viaje

miércoles, 08 de agosto de 2018 · 04:03

Van vestidos de naranja eléctrico o con una caja amarilla sobre la espalda; en rollers, arriba de motos y bicicletas. Son mensajeros. Transportan una hamburguesa, un medicamento, un paquete de cigarrillos o un sobre cerrado. Pueden trasladar cualquier cosa, lo que el cliente quiera. Siempre apurados, por calles y avenidas, con la atención puesta en el celular. Una aplicación es el único contacto con las empresas de pedidos online que los convocan y los presentan como la versión más moderna del delivery.


Para estas compañías no son empleados, sino colaboradores, y no trabajan, sino hacen favores. La relación se describe así: hasta hace muy poco a cada mensajero le cobraban la caja para transportar mercadería, el uniforme y una batería para recargar el celular.


“Lo hicieron hasta que decidimos alzar la voz”, explica Roger Rojas, mientras recorre las calles de Belgrano en su moto, a la espera de que le llegue un pedido. Es uno de los delegados de los cadetes de Rappi, una empresa colombiana de delivery online que llegó a Buenos Aires en marzo y ya tuvo una huelga, la primera en el país organizada por trabajadores de aplicaciones.


Las jornadas se componen de dos franjas pico: de 12 a 15 y de 18 hasta la medianoche. Son las tres de la tarde y frente al Recoleta Mall hay 12 personas, todas vestidas de naranja fluor. En la zona, una decena de locales gastronómicos hacen delivery a través de Rappi. Parados en ronda o sentados en un muro, sin baño ni lugar donde estar, los mensajeros esperan que sus celulares suenen. Cuando eso pase, subirán rápido al lomo de su bici y se perderán por la calle Vicente López o Junín.


“Empecé hace tres horas y todavía no tuve ni un reparto. Ayer, en todo el día, hice tres. Saqué $ 180 pesos. Antes de la actualización de la app, por la misma cantidad de horas hacía $ 600, y si extendía la jornada podía llegar hasta los $ 1000 diarios”, dice Mario.


Se trata del mismo modelo del que se alimenta Uber y que se autodefine como un servicio de “comunicación o nexo” entre prestadores y clientes. Sin empleados, tan solo socios autónomos.

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