mientras cierran los locales de pago fácil o rapipago en la ciudad

Cada vez es más complicado pagar las boletas de servicios

Los usuarios tienen que peregrinar por varios lados si no les llegan las boletas. El agua, la luz y el teléfono, los más complicados.
sábado, 16 de agosto de 2014 · 06:05

Las oficinas de recaudación de las principales empresas de servicios que operan en la Capital provincial y en los departamentos de mayor concentración de usuarios (y habitantes) coinciden en señalar que el mayor porcentaje de pago de las boletas se registra por las ventanillas instaladas en las propias oficinas de cada empresa.

La explicación se ubica más en la pérdida de puntos de cobro anexos a las empresas de servicios, en particular los de las franquicias Rapipago, Pago Fácil y Cobro Express, que en la comodidad que quiere alcanzar la gente para saldar las deudas por los servicios.

En la actualidad, en la ciudad Capital se fueron cerrando progresivamente los locales que realizaban el cobro de boletas de servicios, desde la luz, el agua, el teléfono fijo, el servicio de Internet y la televisión por cable, hasta los planes de ahorro para comprar automóviles. Así, la gente tiene poquísimas opciones para cancelar las deudas de los servicios: o concurre directamente a las oficinas, o se anima a utilizar las plataformas de pago que se ofrecen por Internet.

Está claro que a los catamarqueños no les agrada mucho ir por este carril. Así lo señalan los porcentajes de cobros de boletas que tienen las empresas de servicios en la provincia: el 50% de los abonados de agua, luz y televisión por cable, prefiere pagar frente al cajero "en vivo y en directo", antes de hacerlo de otra manera.

Y el 20% aproximadamente de las tres empresas, opta por abonar en las bocas de pago alternativas, como los Rapipagos o Pago Fácil. En ambos casos, hay ventajas y desventajas. Para la primera franquicia se puede ir sin las boletas y dar el número de teléfono, abonado o de DNI para pagar el servicio que se desee. Para la otra, sí o sí es necesaria la boleta.

Hace 5 años aproximadamente, la ciudad vivió en un apogeo de las casas de pago alternativas. En su mayoría, se instalaban junto con los telecentros y maxikioscos que funcionaban las 24 horas.

Pero a medida que los celulares ganaron espacio y clientes fueron declinando los telecentros y quedaron funcionando con los kioscos. La inseguridad y el escaso margen de ganancia que entregan las empresas para hacer funcionar el servicio, hicieron el resto (ver aparte).

En la actualidad existen muy pocos locales de Rapipago y Pago Fácil funcionando en la ciudad. Uno de los más concurridos, el que está ubicado en la zona bancaria del microcentro de la ciudad, recibe cientos de personas todos los días, tanto a la mañana como a la tarde, lo que implica que aún así, la gente tiene que hacer filas de hasta 30 minutos para llegar a pagar su boleta.



Poca paga, mucho riesgo


De acuerdo con la información que pudo recolectar este diario, instalar un local de la franquicia Rapipago o Pago Fácil es muy promisoria en cuanto a las ganancias que se pueden generar, pero el margen de concreción de esta proyección es muy estrecho.
En primer lugar, cualquiera de las franquicias pide a quien quiera instalar una ventanilla de cobro una computadora conectada a Internet y una ticketera con controlador fiscal. A la vez, se demanda un volumen de cobro de boletas cercano a las 6.000 por mes.
El supuesto "gancho" de tener una ventanilla de cobro en el local, es generar ventas de artículos del kiosco, la librería o similares. Pero no siempre ocurre.
Además, la franquicia exige poner como garantía de las boletas que se cobran, un inmueble. Y por cada boleta (no importa el monto), paga entre 5 y 7 centavos. Es decir que hay que cobrar más de 10.000 boletas de servicios para generar ganancias al negocio.
Por otro lado, estos puntos de cobro se volvieron el blanco favorito de los asaltantes. Y cada vez que se llevan el dinero de estos locales, ocurre que el dueño tiene que cerrar porque si no puede devolver el dinero, le ejecutarán la garantía inmobiliaria.





El drama del cartero




Otro de los problemas con los que se encuentran las empresas de servicios es que la ciudad Capital, por encima de todo el resto de la provincia, tiene gravísimos problemas con los barrios y los nombres de las calles. Especialmente en el sur, donde proliferan los barrios "50 Viviendas", o en el norte, donde abundan los asentamientos como La Esperanza, Mi Jardín y otros, que todos tienen ya los servicios conectados como corresponde.
Tanto Aguas de Catamarca como la EC Sapem tuvieron que cambiar de empresa de correspondencia porque no podían ubicar los domicilios de los usuarios.

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