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Brunello: "No se tomó la mano de obra adecuada"

Aseguró que hubo poco tiempo para preparar todo. Y que no se tomó ni la cantidad de gente necesaria ni con la capacitación adecuada.

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29 de julio de 2008 - 00:00
El titular de la Asociación de Bares, Hoteles y Afines, Roberto Brunello, opinó que en los ranchos que se instalaron en el marco de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho no se tomó la mano de obra adecuada y que se trabajó con poco tiempo de anticipación para hacerle frente a una demanda que desbordó a los empresarios.

Brunello se expresó así al analizar lo ocurrido durante los 10 días de la fiesta más importante en la provincia, en atención a las innumerables quejas que se recibieron de parte de la gente que asistió al evento y que concurrió a los ranchos buscando probar platos tradicionales.

Lamentablemente no es la función de la Secretaría de Turismo -sostuvo Brunello- definir cómo se hará esta cuestión. Hay que tener tiempo para poner en marcha un local de esta magnitud y tomar a la gente capacitada. Por más que en las licitaciones se ponga como condición que se deben presentar los certificados de quienes van a trabajar en cada lugar.

El responsable de la Asociación agregó que se debe tener en cuenta un mayor espacio de tiempo para que los empresarios que se presenten para ofrecer el servicio gastronómico tengan tiempo de ver el lugar donde van a estar, los espacios, cómo van a acomodar sus mesas, qué cantidad de mozos van a necesitar, cómo deben trabajar. Esto no puede ocurrir en unos pocos meses, tiene que ser con más tiempo.

Al mismo tiempo, agregó que se debería convocar, por caso, a la gente del gremio de los Gastronómicos para que ellos aporten lo que saben. Insisto en que no es la función de la Secretaría de Turismo.

Lo servicios de gastronomía fueron, quizás, el punto más flojo de lo que fue toda la Fiesta del Poncho, sobre todo por la precariedad con la que se ofrecían las comidas, muchas de ellas con poca elaboración, o por las demoras en la atención al público.

Si bien se admitió que la cantidad de gente que concurrió a la fiesta desbordó la capacidad de los lugares de venta de comidas, Brunello destacó que todos los años los empresarios saben que esto -la gran cantidad de gente- va a pasar. No puede ser que no lo sepan, pero reitero que todo se debe hacer con más tiempo.

No se puede hacer una licitación -machacó- 30 días antes de la Fiesta, y encima exigirles a los empresarios que cumplan con las pautas del pliego de licitación. El día de la inauguración, cuando las papas queman, todo lo que se había pautado se pierde y el servicio se hace como se puede.

El titular de la Asociación aseguró que no se debe insistir en hacer negocios nada más, porque opinó que en muchos casos con la oferta gastronómica se juega el prestigio que se ganó la Fiesta del Poncho.

Ahora la gente -aseguró- exige mejores lugares, mejores mesas, sillas en buen estado, que la comida sea buena. No desmerezco a los rancheros, porque hay gente con muchos años, muchas fiestas del Poncho y saben lo que hacen. Pero creo que hay que empezar a hacer las cosas bien, y eso va a redundar en beneficios para todos.

Quejas

Las protestas que más se escucharon de quienes asistieron a la Fiesta, y especialmente a los ranchos, se relacionaron particularmente con la precariedad con la que se ofrecían las comidas.

Las demoras en la atención a la gente, en parte derivado por la enorme cantidad de personas que se sentaban en las mesas, fue uno de los problemas que más protestas originó. Es que se advirtió que faltaban empleados para atender, como también los que había, tenían poca experiencia.

En algunos lugares de comidas, por la velocidad con la que había que atender a la gente para que no se amontonara, los platos salían en su mayoría sin el tiempo debido de cocción, mal presentados y con otras falencias.

Tampoco se contaba con lugares adecuados para que la gente comiera con tranquilidad. Las quejas apuntaron a que mesas y sillas estaban muy amontonadas, y en otros casos, estaban sucias o rotas.

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