jueves 26 de mayo de 2022

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La contaminación acecha

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6 de septiembre de 2006 - 00:00
Los hogares, oficinas y edificios son considerados como lugares seguros, asépticos, sin embargo, se esconden en su interior una serie de “enemigos” imperceptibles como pequeñas partículas de polvo, humo de cigarrillo y ácaros, que afectan directa e indirectamente la salud de las personas al ser causantes de enfermedades como las alergias y el cáncer del pulmón.

A diferencia de lo que ocurre con las grandes empresas de la industria pesada, donde los riesgos ocupacionales están bajo control médico, en el interior de los hogares y de muchas oficinas la gente está expuesta sin contención alguna.

Las personas pasan una gran parte de su tiempo en interiores, mientras que en las oficinas muchos trabajadores se quedan más de 8 horas por día, estadísticas que demuestran la importancia de ocuparse de la contaminación en ambientes interiores.

La etiología en estos casos puede ser difícil de establecer dado que muchos signos o síntomas no son específicos, situación que torna más complejo realizar diagnósticos diferenciales, desafío que se acrecienta por las manifestaciones similares de los contaminantes.

“En un ambiente interior, la concentración de diversos contaminantes es exponencialmente mayor a la que tendrían en uno exterior. El órgano más sensible a ser afectado por estas circunstancias es el pulmón, y sus efectos más agudos pueden afectar directamente las vías respiratorias”, explica Eduardo Barleta, director de Gestión Ambiental de la Secretaría del Agua y del Ambiente.

Un ejemplo de este tipo de contaminantes es el humo del tabaco que según los estudios epidemiológicos elaborados por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, en sus siglas en inglés), mata a unos tres mil fumadores pasivos -aquellos que no fuman pero conviven con un fumador- al año víctimas del cáncer de pulmón.

Por su parte, Barleta considera que “las emisiones de aparatos de calefacción, calefones con desperfectos y vehículos automotores próximos a las ventanas son también fuente de contaminación que afecta a los ambientes interiores. La pésima ventilación de la mayoría de los edificios de oficinas, sobre todo aquellos que tienen sus ventanas vidriadas que no pueden abrirse, han generado más de un problema de combustión”.

Según el director ambiental, en los interiores con aire de mala calidad se incrementa la transmisión de enfermedades infecciosas transportadas por aire.

"Cada vez es más evidente que un sistema de ventilación inapropiado, o la aglomeración de poblaciones de alto riesgo, pueden aumentar el riesgo de exposición a este tipo de infecciones".





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