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Evalúan la calidad del producto que distribuye Aguas del Valle

El ENRE informó que está realizando un muestreo para comprobar si hay violación de las normativas del Código Alimentario sobre nitratos. La concesionaria asegura que eliminó los dos pozos problemáticos.

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7 de diciembre de 2006 - 00:00
El Ente Regulador de Servicios Públicos (ENRE) informó que está realizando una evaluación del producto que distribuye la concesionaria Aguas del Valle, para comprobar si respeta los parámetros sobre nitratos contenidos en el Código Alimentario Argentino, e incluidos en las normativas específicas de la privatización. La acción se justificó luego de que la empresa le informara que “el 100 por 100” del agua que se distribuye a través de la red es potable y apta para el consumo humano en particular, según los indicadores válidos sobre el compuesto.

Para el trabajo, el ENRE adquirió un equipo especial, capaz de detectar la sustancia en el líquido.

La toma de muestras se hace en distintos lugares de la red, apuntando siempre al final de la cadena de distribución, es decir, al consumidor individual, que puede ser un domicilio.

Aguas del Valle comunicó que “las perforaciones registradas como pozo 16 y 18, transferidas por Obras Sanitarias Catamarca en septiembre de 2000, están fuera de servicio desde el primero de junio de 2006”.

La salida de la privatizada se dio luego de que la Corte de Justicia confirmara, a fines del mes pasado, una sentencia contra ella, en la que ordenaba eliminar esas dos perforaciones en las que estudios comprobaron elevados contenidos de nitratos.

La acción era consecuencia de un amparo presentado en 2005 por la Unión de Usuarios, que conduce Víctor Bollada.

La empresa aseguró que estos dos pozos fueron reemplazados por otro -el 48-ubicado sobre avenida Acosta Villafañe, en el predio del ex Hogar Tutelar. Según reconoció, las dos perforaciones “excedían el nivel guía de nitrato de la Organización Mundial de la Salud”.

Los dos pozos alimentaban a sectores densamente poblados, ya que uno estaba en el sector del barrio Jorge Bermúdez y el restante en el casco céntrico, en la plazoleta ubicada frente al viejo hospital San Juan Bautista.

Aguas del Valle aseguró que a mediados de año estos pozos dejaron de abastecer a la red de distribución de la Capital, con lo cual no quedan perforaciones con alto contenido de nitratos en servicio.

La concesionaria había heredado los pozos al hacerse cargo del servicio, hace más de 6 años, y los fue eliminando de a poco. Con los últimos realizaba una operación que consistía en mezclar el agua contaminada con la proveniente de fuentes “limpias”, lo que fue muy cuestionado por la Unión de Usuarios, entidad que efectuó análisis en los pozos, con cuyos resultados se presentó en 2005 ante la Justicia. Las perforaciones de las que se sacaba agua fueron contaminándose durante años por los efluentes cloacales proveniente de la gran cantidad de pozos ciegos que hay en la ciudad.

Los más pequeños, los bebés, eran los que podían estar más expuestos a problemas de salud por el compuesto, y eventualmente podían contraer un mal denominado “síndrome del bebé azul”, ante la imposibilidad de su sangre de transportar en forma eficiente el oxígeno por efecto de los nitratos.
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