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Severas falencias limitan la capacidad de Bomberos

Son pocos, tienen equipos insuficientes, y un cuartel pequeño y precario. De las cuatro autobombas disponibles, dos llevan tres décadas de uso y les falta un camión cisterna. Entre tantos inconvenientes, desperdician tiempo valioso, unidades y agua regando Campo Las Heras.

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2 de octubre de 2006 - 00:00
Las normas internacionales señalan que en las ciudades debe haber un bombero por cada 1.000 habitantes, y un cuartel de bomberos por cada 25.000 habitantes, lo cual implicaría en San Fernando del Valle de Catamarca la presencia de al menos 125 bomberos y cinco cuarteles.

La realidad muestra un único cuartel, donde -contando a los administrativos- no llegan a 50 personas. La escasez de recursos humanos se agrava por las falencias estructurales que limitan notablemente la capacidad de los bomberos locales, quienes permanecen hacinados en un pequeño cuartel de más de un siglo de antigüedad, que ni siquiera alcanza para mantener bajo techo los equipos de que se dispone.

Los bomberos trabajan con cuatro autobombas, aunque en los hechos no hay manera de que funcionen las cuatro, porque los desperfectos son constantes. Los vehículos son el Bravo 3 (modelo 1974), el Bravo 2 (modelo 1977) y los Bravo 6 y 7, los más “nuevos”, que tienen 15 años y fueron cedidos por Nación en 1995.

La utilidad de estas autobombas es relativa, porque no tienen un camión cisterna que los abastezca de agua. Bomberos tampoco tiene buzos, una camioneta 4 x 4 o indumentaria para protegerse de sustancias peligrosas, como químicos.

El cuartel debería contar con un gimnasio (hay numerosos edificios nuevos en la ciudad, y el bombero debe estar preparado para subir con un equipo de casi 30 kilogramos de peso), aunque ello no alcanza porque los edificios no están preparados para evacuaciones, y en la zona de mayor tránsito peatonal, que es justamente el área peatonal de calle Rivadavia, no se puede pasar con autobombas.

La situación es preocupante, porque la insuficiencia es notoria: una dotación exige un mínimo de seis hombres, y el camión que está asignado en el Aeropuerto Felipe Varela, por ejemplo, apenas cuenta con dos personas (el servicio está privatizado).

El cuartel actual, sobre Avenida Acosta Villafañe, está apuntalado con maderas que sostienen el techo, y no cuenta con sala de peritajes, una sala de trabajo técnico o lugar adecuado para prepararse.

Otro problema grave es la falla de comunicación, tanto externa como interna: a nivel externo, el teléfono 100 es objeto de constantes llamadas de burla y falsos pedidos de ayuda, y para hacer un llamado los bomberos no tienen salida directa, sino que deben pedir línea a través de la Policía. Por otra parte, tampoco tienen cómo comunicarse entre ellos durante los operativos de rescate, situación que se percibió con dramatismo cuando cayó un ómnibus en El Totoral, día en que los bomberos debían llamarse a los gritos en el precipicio, mientras intentaban rescatar los cuerpos.

Los bomberos son también convocados para combatir incendios forestales, situación que no les compete directamente porque requiere equipos y preparación diferente a la de un especialista urbano.

Frente a esta realidad, donde sobresale la escasez de bomberos y equipos, es casi un despropósito que una autobomba, con personal de bomberos, permanezca todo el día en Campo Las Heras, sólo para regar la tierra y evitar que se levante la polvareda.

Una autobomba, de las pocas que funcionan, realiza alrededor de 100 viajes por día (descargando unos 2.000 litros por viaje), para cumplir una labor insignificante ante la urgencia que puede representar un incendio con vidas humanas en riesgo.

Es de esperar que alguna autoridad canalice correctamente la función de los bomberos, remitiendo un camión común a tirar agua al tierral donde se construyen obras oficiales, sin que una tragedia se presente antes.

Saber que Bomberos, que trabaja con sueldos bajos y sin presupuesto propio, que no tiene suficientes equipos ni personal, dedica sus horas a regar tierra es al menos inquietante.
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