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Importante avance en la causa Esquiú

Una comisión de cardenales y obispos aprobó el martes oficialmente la “heroicidad de las virtudes” del fraile. A fin de año habría una segunda decisión importante.

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19 de octubre de 2006 - 00:00
La Santa Sede aprobó el martes oficialmente la “heroicidad de las virtudes” de Fray Mamerto Esquiú, lo que constituye un importante avance en el proceso de beatificación del obispo catamarqueño. Según comentó el vicepostulador de la causa, fraile Jorge Martínez, a Radio Ancasti, a fin de año habría un decreto en este sentido y en poco tiempo podría ser declarado “venerable” para la feligresía católica.

El franciscano dijo que una comisión de “peritos históricos” afirmó, en 2004, que Esquiú vivió “heroicamente” las virtudes cristianas, y que en febrero de este año una comisión de teólogos dio el visto bueno a otro trámite que se había iniciado en la misma dirección.

El proceso contempla todavía un decreto del “hecho del milagro”, tras lo cual Esquiú será declarado “venerable” y luego se lo podría nombrar beato y santo.

La causa lleva 80 años de gestión, y según el reglamento de la Congregación de los Santos del Vaticano, luego de aprobada la heroicidad, se publica el hecho en el periódico católico Observatorio Romano. Todos los trámites finalizarán con la declaración de venerabilidad de Esquiú, tras lo cual los cardenales y obispos de la Congregación elevarán la causa al Papa Ratzinger, quien en definitiva decide si convierte a Esquiú en beato o santo.

Martínez recibió ayer la comunicación del Vaticano, al ser la única persona que puede difundir información al respecto.

El proceso, iniciado en 1926, tuvo varias demoras en el trámite. En un primer momento, porque había dos causas, una en Córdoba (en donde Esquiú fue obispo), y luego otra en Catamarca. Circunstancias históricas, como la Segunda Guerra Mundial, aplazaron los tiempos. Cuando ésta terminó, retomaron la causa tres teólogos que debían hacer un juicio de los escritos de Esquiú; dos fueron favorables y el tercero fue contrario. El hecho generó el archivo del proceso por parte del Pío XII.

En 1957, el embajador Manuel del Río pide permiso para reabrir la causa y Juan XXIII se lo otorga en 1958. Él estudia todo y hace la defensa, pero al morir, el proceso pasa a manos de Pablo VI, quien aprobó la defensa y así se pudo retomar nuevamente la causa en 1964.

Luego, en Catamarca, el padre Bernardo Martínez trabajó mucho en la causa, reactivó el proceso, logró el reconocimiento de los restos de Esquiú en la Catedral de Córdoba y pidió la opinión de nuevos teólogos. Como había sido una causa detenida, en vez de volver atrás nombraron seis teólogos y los seis aprobaron y recomendaron su beatificación en 1978.

En 1979 se logra la prueba que no hubo culto especial sobre Esquiú, porque el culto también detiene la causa. Entonces todo estuvo listo para presentar lo que se llamó la “disquisición histórica”. En ese momento lo tomaron tres expertos; ellos hicieron el trabajo, pero aparentemente no estaban informados de todo el proceso jurídico y lo terminaron muy tarde, recién en 1990.

Fue entonces cuando el padre Jorge Martínez se ocupó del tema. El sacerdote ocupaba en ese momento el rectorado de la Universidad de Mendoza. Viajó a Roma e inició una investigación más profunda y en 1993 verifica que desde 1978 la causa se había detenido y que prácticamente estaba parada. Fue allí cuando la propulsó nuevamente.
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