Marcelo y Guillermina, la pareja más fotografiada de la noche fue sin dudas la de ellos. Como en
una fiesta de casamiento de las de antes, estos tortolitos hicieron entrada
triunfal una vez comenzada la gala, y partieron antes del final, casi a
escondidas a su habitación en el hotel. Sucede que la pareja había reservado
una noche en el Hilton para prepararse ahí desde temprano, descansar y, de
paso, evitar los flashes que los esperaban tanto a la salida como a la entrada.
Dejarán el hotel mañana para volver a sus respectivos departamentos en las
torres Le Parc.
Fabián Medina Flores,
indignado con las plataformas. Suele conducir la alfombra roja de los premios
Martín Fierro del Cable, pero en esta ceremonia no hubo transmisión de la
previa de la fiesta, por lo que se quedó con las ganas de hacer sus críticas
filosas sobre los looks de los invitados. Sin embargo, algo de lo que criticará
en su programa, La jaula de la moda, anticipó a este medio: "Las únicas
que usan plataforma, calza y reflejos son las argentinas", lanzó. Aunque
destacó que todas las mujeres se habían arreglado con imponentes vestidos,
cuestionó severamente el uso de botas y sandalias con enormes plataformas. No
quiso decir a quién le bajó el pulgar y destacó a Guillermina Valdes, by
Gabriel Lage, como una de las mejores de la noche.
"Luis
Landriscina me contó un cuento". Indudablemente, el momento de Landriscina al micrófono fue el más emotivo
de la noche. El comediante subió a recibir un premio a la trayectoria y
conmovió a todos con su discurso. Pero lo que nadie esperaba era que se animara
a contar un cuento. Aplaudido de pie, se retiró del escenario con ganas de
seguir narrando. Por eso, a cada quien que lo iba a felicitar por el homenaje
del que fue protagonista, le contaba una historia nueva, demostrando que con
los años no perdió la magia. Más de uno se llevó a casa de regalo un relato
suyo, para atesorar en la memoria.
El menos aplaudido. El premio a Pablo Vilouta al mejor relator
deportivo no sólo levantó críticas en las redes sociales. Cuando se anunció su
nombre, no fueron pocos los que intercambiaron comentarios cuestionando la
decisión de Aptra. El periodista, sin embargo, provocó un volantazo en la
discusión instalada en la mesa acerca de si se lo merecía o no, cuando en su
discurso llamó a aquellos que "se llevaron la pauta" a que
"vuelvan y paguen los sueldos".
Fantino no
quiso hablar de Miriam. El conductor de Animales Sueltos se
mostró muy serio durante toda la velada. Ganó el premio a mejor programa de
interés general y destacó la importancia de confiar en la radio AM. Pese al
aluvión de felicitaciones no se lo vio desplegar su típico carisma en la fiesta
y al ser consultado por su estado de ánimo en el contexto de su separación, no
quiso hablar: "Prefiero separar las cosas. Ahora estoy celebrando la
radio", dijo, contundente.
Nadie escuchó al
ganador del Oro. Si bien
durante toda la ceremonia las reglas de comportamiento prevalecieron -en
general, y a diferencia de los Martín Fierro de la televisión, la gente escuchó
los discursos y aplaudió con entusiasmo-, una vez que se anunció el ganador del
Oro, todo el mundo se levantó de su mesa como si la gala hubiera concluido. Una
verdadera nube de fotógrafos y camarógrafos siguió a Marcelo Longobardi hasta el escenario y se amontonó frente a él. Sin
embargo, mirar atrás era ver gente abandonando el salón, o brindando o
abrazándose y riendo a carcajadas. O todo lo que no es escuchar con atención.
Samanta Farjat y
Gabriel Anello, muy juntos. El
periodista estaba nominado en el rubro mejor relator deportivo junto a Vilouta
(ganador) y Víctor Hugo Morales, y asistió de la mano de Samanta, su pareja
desde hace años, con quien atravesó una crisis hace unos meses que, por lo que
se vio, quedó bien atrás.