Salud

Nuevos paradigmas en Salud Mental

miércoles, 30 de abril de 2014 · 17:55
Con la idea de dejar atrás conceptos antiquísimos, hoy la Salud Mental apunta a lograr una mejor calidad vida y, por sobre todo, otorgar derechos a quienes por años los tuvieron relegados.
 
Desde hace un tiempo a esta parte, la atención para las personas con padecimiento mental tuvo un importante cambio en relación a nuevos conceptos. Ya no se trata de encerrar, sino de abrir puertas. Clarisa Robert, subsecretaria en Salud Mental y Adicciones de la cartera sanitaria de la Provincia, en diálogo con RE explicó cuáles son los nuevos paradigmas.
Según la profesional, los nuevos paradigmas, son nuevas maneras de entender fenómenos de operar sobre ellos.
 
 
RE ¿Hubo un cambio de paradigma con respecto a la construcción de la imagen de la salud mental, en los últimos años?
"Sí, hubo un cambio en cuanto a la compresión de los fenómenos complejos que se ven en la Salud Mental. Los paradigmas no sólo son un modo de entender las cosas sino que generan una práctica en función a la manera en que uno entienda el fenómeno del cual se ocupa. Coexistían dos paradigmas, el modelo médico hegemónico que se apoyaba en esta cuestión del que el poder y el saber estaban del lado del profesional de la salud y que la persona con padecimiento psíquico era alguien que había que enseñarla a ser de otra manera, encerrarla y ‘curarla’. Hoy se piensa en que todos los paradigmas de la salud van virando en su conjunto, entendiendo que la persona tiene mucho para decir acerca de su enfermedad, su curación y su tratamiento. De hecho, hasta las leyes se han ido modificando en este sentido. Antes se habla de modelos tutelares y se habla de modelo de derecho”.
Además, indicó que en relación con las adicciones y con la salud mental en general, en las últimas décadas se han producido cambios, avances, transformaciones y muchas experiencias que han ido señalando los caminos a seguir o los caminos a abandonar o modificar. En este sentido, fruto de esas luchas en la salud mental y en los Derechos Humanos, en 2010 se promulga la Ley 26.657.
"No es una Política Provincial; es una norma de dominio público que debe ser respetada, por todos los sectores involucrados y hasta identificados en la misma ley: Salud, Educación, desarrollo social, Seguridad, la justicia, los sectores privados, las obras sociales y demás. Lo que la ley planea en relación a los modos de abordaje es integralmente para la Salud Mental y las adicciones por igual, todo lo referido a presupuesto, organización de recursos humanos”, explicó.
 
 
RE ¿Antes se judicializaban los casos?
"Se entendía que era un problema de seguridad y no de Salud. En estos casos, puede haber lugar a discusión. Tenemos que poder diferenciar que una persona que comete un delito tiene un problema judicial pero su problema de consumo de sustancia es aparte. Si bien es la misma persona que tiene estos dos problemas en sí misma, tenemos que poder diferenciar y no dar el mismo tratamiento. Por su cuestión delictiva, cumplirá la sanción que deba cumplir o la reparación que deba realizar. Por otro lado va su problemática social, vinculada con la salud. Estos nuevos paradigmas de la salud mental, lo que hacen es –como lo hace el paradigma de la salud en su conjunto- recuperar ciertos determinantes de la salud que históricamente fueron relegados: el componente social de la salud y de la enfermedad, el componente cultural de la salud y la enfermedad y el componente económico de la salud y la enfermedad. Ahora se empieza a pensar mucho más claramente en esas cuestiones. No puedo ir a trabajar con una persona sobre problemáticas de su salud mental, psicológica o psiquiátricamente, internándola o medicándola en consultorios si no tengo en cuenta que esa persona no va a la escuela, no tiene trabajo, no tiene casa, que vive mendigando o que tiene que robar para vivir, si culturalmente donde esa persona habita es el modus vivendi de toda esa comunidad. Si no podemos entender esto, difícilmente podemos hacer algo con esas personas para que modifiquen su estado de salud, de vida o de cultura.
Se habla de la cultura del trabajo, como en abstracto. Los que tuvieron la suerte de vivir en determinado contexto socioeconómico, cultura y comunitario, se sabe que hay que ir a la escuela, que después sigue la universidad para desarrollar a futuro alguna profesión u oficio para lo cual había que formarse. Ese era un modelo cultural. No se imaginaba otra posibilidad. Hay gente que nace en otra situación, en donde lo que tiene que hacer a la mañana para despertarse en ver cómo conseguir para comer. Dentro de esa cuestión, el ambiente en el que se mueve, la violencia, el consumo de sustancias y las cuestiones delictivas con corrientes. Estas personas que viven en sectores donde lo común es otra aprenden y se forman como personas con ese esquema. La construcción de las personas como ciudadanos tiene una construcción social necesariamente”.
Según Clarisa, la problemáticas de Consumo -es decir que existen consumos no problemáticos, advirtió- están determinadas por componentes sociales, económicos, culturales, biológicos, psicológicos e históricos. Por ende deberemos atender a todos ellos.
Es decir, no se puede centrar el problema en las sustancias, remarcó; tampoco en las características individuales del sujeto o de su familia, sino sobre todo se debe atender al contexto las situaciones en que esos consumos se producen se vuelven problemáticos (adicciones).
"El problema no es la droga o las sustancias; no es solo eso o la ‘familia disfuncional’. Tampoco es el sujeto enfermo; es una situación compleja que encuentra una salida o una posibilidad de inicio de solución a parir de la inclusión, inclusión familiar, social, educativa y cultural, laboral, como primer eje a trabaja”, remarcó.
Desde la Subsecretaria, comentó, se inició un camino al respecto de la inclusión sanitaria. Hoy una persona con problemas de consumo puede en contra respuestas, según la complejidad de este, en una posta, en un hospital general, o en el Centro Integral de Salud (CIS, ex Humaraya), es decir en lugares a los que acuden otros por un dolor de muelas o a tomarse la presión. "A eso me refiero con inclusión. Es romper estigmas y prejuicios”, consideró.
"En el CIS además de incluir en relación a las prestaciones, logramos algo magnifico desde el espacio del Núcleo de Acceso al Conocimiento (NAC), la inclusión digital que nos fue abriendo puertas a la inclusión al mundo productivo, desde la capacitación laboral ahora, con proyectos nuevos de conformación de cooperativas de trabajo. En el espacio del NAC ocurrió algo que nos pone la piel de gallina: el 100% de los usuarios desde su apertura, en noviembre del año pasado, a febrero de ese año, prendieron por primera vez una computadora aquí. Es un espacio compartido, cuidado sentido como propio, por pacientes del centro de tratamiento, vecinos, profesionales, hijos de los profesionales que nos acompañan a trabajar se quedan compartiendo el espacio… con todos los que mencione”, contó.
Según Clarisa Robert, esas actividades rompen barreras, ideológicas y simbólicas sobre todo.
En el CIS trabaja un grupo integrado por un señor de la comunidad con adolescente con problemas de consumos, con un joven en conflicto con la ley y unos niños que juegan se divierten. Se respetan los espacios, las edades y las actividades para lograr un lugar de todos, con todos y para todos, expresó
En relación con el tratamiento, en Catamarca es necesario aclarar, que sí existen espacios de internación: en los hospitales generales y en el CIS, precisó. No solo es para "desintoxicar”, aclaró, se interna para tratar a las personas a las que quedarse en su casa, familia les sea más dañino que beneficioso, entiéndase solo internamos cuando es la mejor opción para el sujeto; no para su familia, o para terceros (personas o instituciones, escolares o asistenciales).
"La ley es clara. No se trata de una posición teórica, es una cuestión de ley. Como dije en otra oportunidad, aquí hay lugares de internación y tratamiento, no hay y no habrá lugares de encierro o aislamiento. En Catamarca hay respuesta a las crisis de salud mental, entendiéndolas como urgencias, es decir situaciones que según normativa internacional sanitaria tiene dos horas de plazo para responderse. La emergencia en cambio debe responderse inmediatamente; la urgencia hasta en dos horas”, explicó.
 
 
Combo peligroso
 
RE ¿Hoy en día hay un colectivo social de ‘pobre, joven, drogadicto y violento’ como los causantes de todos los males?
"Históricamente se necesitó buscar un responsable. Los delincuentes son los jóvenes malos y feos y habría que hacer un espacio o comunidad terapéutica arriba de una montaña donde encerrarlo y se termina el problema. Venimos con los antiquísimos modelos de armar guetos y encerrar. Como decía un escritor, a los locos, reos y, yo agrego, los delincuentes, adictos o las personas con problemáticas de consumo afean la ciudad. Es necesario correrlos. Por eso llevamos la cárcel bien lejos y queremos llevar un espacio de atención lo más lejos posible y si es posible que este espacio sea de encierro”.
La subsecretaria recordó una frase de un chico de un barrio de Buenos Aires, un poeta llamado Camilo Blajaquis, que decía que ‘es más peligroso un pibe que piensa a un pibe que roba’. "¿Para pensar un poco, no?”, consideró.
También resaltó que se trata de una interesante reacción al estigma permanente establecido desde los grandes medios de comunicación que establecen la tríada pobreza, juventud y delincuencia o peligrosidad.
"Eso es algo grave que se reproduce localmente. Creo que como en relación con la locura, el estigma los prejuicios son una carga extra de sufrimiento para quienes padecen por ello. Creo también que los ‘adictos’ son los locos de hoy a los que se busca sistemáticamente encerrar, aislar y sacar de vista. En esa categoría se incluyen aquel que una vez probo junto a quien sufre una dependencia”, opinó
No obstante, resaltó que hay adicciones en adultos, adicciones en la tercera edad, en profesionales, en docentes, en poderosos, en ricos y en pobres. "No seamos hipócritas”, advirtió.
Los jóvenes conforman uno de los sectores más castigados, aseveró. "En esta sociedad ser joven es un valor, pero quienes ejercen ese valor no son jóvenes, son viejos disfrazados de jóvenes; que pretenden desligarse de ellos. Los jóvenes no caen de la palmera o de un plazo extraterrestre. Son los resultados de los que los adultos hacemos de ellos, del lugar que les dejamos o les queremos quitar”, señaló.
 
 
El problema no es la droga
Según la subsecretaria, se puede entender desde la lógica de la sociedad de consumo donde el consumo de sustancias en uno más o también como una expresión del malestar social, como un síntoma de lo que está pasando en la sociedad. Después se tendrá que evaluar factores desde el punto de vista individual, puede haber factores predisponentes, factores desencadenantes, de riego, de protección.
"Como decía Calabrese ‘no es adicto quien quiere sino quien puede’, por sus circunstancias condiciones, agregó. Se necesita una historia, cuestiones singulares, y un contexto que favorezca esa situación. En Catamarca nos falta avanzar en el trabajo territorial, en comunidad ya hemos comenzado a trabajar en ello, desde la mesa de reducción de la demanda que coordino, la cual pertenece al Consejo Provincial de Lucha contra el narcotráfico -paradójico nombre, resaltó-. Rescato una frase que junto a otros intereses me inspira en el nuevo desafío del trabajo en territorio. Decía Paulo Freire: "Si nosotros conseguimos convencer a los jóvenes de que la realidad, por difícil que sea, puede ser transformada, estaremos cumpliendo una de las tareas históricas del momento”.
 
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La Salud como eje para atender las adicciones
 

Desde la Justicia de Menores de la Provincia, se sentó un importante precedente en relación con el tratamiento de una persona con consumo problemático de sustancias. El juez de Menores de Primera Nominación de la Provincia, Fabricio Gershani Quesada, emitió el fallo sobre el caso de un chico de 15 años con un consumo problemático que había ingresado al Hospital Interzonal de Niños Eva Perón (HINEP).
La Ley de Salud Mental 26.657, indicó, estipula que la internación involuntaria debidamente fundada debe notificarse obligatoriamente en un plazo de 10 horas al juez competente y al órgano de revisión, debiendo agregarse a las 48 horas como máximo todas las constancias previstas en el artículo 20. "Es así que la función del juez de Menores será controlar la internación involuntaria mas no realizarla”, sostuvo. De acuerdo con la Ley, el juez sólo puede ordenar por sí mismo una internación involuntaria cuando, cumplidos los requisitos establecidos en el Artículo 20, el servicio de salud responsable de la cobertura se negase a realizarla, explicó.
"Todo ello nos lleva a la clara conclusión de que la intervención del juez antes de la revisión del niño por parte de un médico no sólo no corresponde sino que es contrario a las normas vigentes y de alto riesgo para los involucrados”, sostuvo.
Además, recomendó a los organismos correspondientes, Seguridad Ciudadana y Policía de la Provincia, a tomar cartas en el asuntos e instruir a las fuerzas de seguridad bajo sus órdenes a implementar los mecanismos adecuados y a cambiar las viejas prácticas propias de la Ley 4004 la cual se encuentra derogada de pleno derecho por la Ley 26.657, en concordancia con la Ley 5191 que declara de interés Provincial y Política de Estado la lucha contra el consumo excesivo de alcohol y otras adicciones.
"Una vez que las fuerzas de seguridad toman conocimiento de que un niño, niña o adolescente se encuentra en estado de irritabilidad, agresión, intolerancia, de euforia o en estado de ebriedad o intoxicación, la autoridad de aplicación deberá actuar conforme el Artículo 13 de la Ley 5191 de Procedimiento de Resguardo”, señaló.
En este sentido, la norma estipula que se ordenará el traslado a un centro hospitalario para la revisión médica y constatación de su estado clínico. El diagnóstico determinará su permanencia en observación, no el juez.
"Es contrario a toda lógica que un abogado determine si un paciente se encuentra de alta, acto que sólo puede llevar adelante un médico una vez que cuente con todos los informes para ello”, sostuvo.
 
 
 
Textos: Basi Velázquez

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