miércoles 7 de diciembre de 2022

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Director de ‘El cielo otra vez’

Gustavo Alonso: “En Argentina, la restitución del cóndor tiene el 100 por ciento de efectividad”

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Por Redacción El Ancasti
Gustavo Alonso es el director de "El cielo otra vez”, un documental que registra el trabajo de un grupo de biólogos, zoólogos y demás científicos que participan del Proyecto de Conservación del Cóndor Andino y que tiene asiento en el Zoo de Buenos Aires.

El pasado viernes 1, el cineasta visitó nuestra ciudad Capital para presentar su producción en el espacio INCAA. "La experiencia argentina de restitución del cóndor andino tiene el 100 por ciento de efectividad”, contó desde los estudios de Radio Ancasti 98.5. 

La entrevista completa:

-¿Cómo surge la idea de este documental? ¿De qué trata?

- "El cielo otra vez” es un documental que trata sobre una pequeña gesta cotidiana de un grupo de biólogos y científicos que trabajan en el Zoológico de Buenos Aires y que crían en cautiverio cóndores que son provistos de otros zoológicos y los sueltan posteriormente en la Sierra de Pailemán, en Río Negro. 

También hacen suelta en Córdoba, La Rioja, Catamarca y en toda la zona cordillerana. Pero, básicamente, este grupo de biólogos y científicos localizó un lugar  donde el cóndor volaba hace 200 años y en donde se había extinguido que es, justamente, en la Sierra de Pailemán. 

El documental muestra un poco el itinerario… el seguimiento de un pichón que en este caso nació en el Zoológico de Olavarría, pero también son provistos de Mendoza o cualquier lugar y se crían siempre en el Zoológico de Buenos Aires para ser luego soltados. Esta experiencia es congruente con la tendencia que se da actualmente en los zoológicos: la restitución de las especies a la naturaleza. Hoy los zoológicos están un poco en baja. Justamente hablaba con los chicos que yo soy de la generación en la que los circos tenían elefantes y lo disfrutábamos sin culpa, igual a los zoológicos. Pero ahora hay como un nuevo encuadre y los zoológicos tienden a ir hacia otro lugar. 

Extrañamente la experiencia argentina de restitución de cóndores que nunca volaron, que nunca abrieron alas, que nacieron de un huevo concebido dentro de una jaula, tiene 100 por ciento de efectividad con un presupuesto muchísimo menor que de las grandes potencias. El  cóndor californiano tiene un 60 por ciento de efectividad, por ejemplo, por lo que nadie se explica cómo es el fenómeno argentino que con mucho menos recursos reinsertan el cóndor en la naturaleza y tienen el 100 por ciento de la efectividad. 

-Hay muchas especies que están en peligro de extinción, ¿por qué se eligió al cóndor?

- Porque el cóndor es una especie en peligro de extinción en la Argentina pero también en otros países, por ejemplo, en Ecuador había sólo ocho cóndores en vuelo. Es una especie que siempre fue seguida por los zoólogos y los biólogos y que ya era evidente que estaba en extinción. Pero, además, porque forma parte de las tradiciones de los pueblos. En la historia del pasado, el cóndor tuvo un peso muy fuerte.  

Y que, en realidad, la extinción había tenido que ver con una malinterpretación del hombre, como casi siempre, porque creían que el cóndor atacaba al ganado. Hace poco menos de 100 años, cuando aparecen los grandes terratenientes en las tierras patagónicas, empiezan a divulgar esa creencia y, lo que era un animal sagrado para los pueblos originarios, se termina convirtiendo en un peligro a partir de un error porque el cóndor es un animal carroñero. Envenenaban ovejas o comida para que el cóndor coma y se muera y así se fue extinguiendo. 

Los biólogos y demás científicos se focalizaron en el tradición de los pueblos originarios para ver qué información podían rescatar y de ahí parece esta efectividad del caso argentino. La efectividad está dada en la mancomunión de la más alta tecnología científica -porque cuando se sueltan los cóndores son monitoreados con un chip y una antena por siete años para ver los hábitos- y de la tradición de los pueblos originarios.
También tienen que ver con un nuevo momento político e histórico: a lo que no le dábamos bola en aquel momento cuando disfrutábamos del elefante en el circo. 

-El documental tiene una misión educativa… 

- Sí. Si bien me concentro un poco más en la historia de vida de las personas que llevan adelante este proyecto, también trato de responder esa pregunta que me hiciste antes ¿por qué esta especie y no otra? Esa es tal vez la motivación por la que yo llego a hacer el documental. 

Me interesaba saber porqué se trata de preservar esta especie, porqué le dedican más horas de las correspondientes a su tarea diaria y porqué se van a vivir a Pailemán que es un lugar sin energía eléctrica, sin señal de nada, siguiendo un cóndor en la montaña, haciendo una elección de vida al irse a vivir a la aridez desértica de la Patagonia. Tal vez lo educativo resida también en eso… que hay proyectos de vida que desde afuera parecen muy extraños, pero en el testimonio de quienes lo abrazan siempre es mucho más cálido entenderlo. 

- ¿Cómo fue la realización de ‘El cielo otra vez’? ¿Trabajan con títeres?

-El documental es el registro de un proyecto que se llama Proyecto de Conservación del Cóndor Andino (PCCA). Esta experiencia tiene más de 15 años y ya la venían registrando desde hace seis. Cuando yo me sumo había una importante cantidad de archivo de otros productores que me lo ceden y, a partir de ese momento, armamos un nuevo equipo, habremos sido seis o siete personas, que a lo largo de un año seguimos ese proceso. 

Por un problema de agenda, que es que a los cóndores los sueltan cada septiembre, filmamos primero una suelta que fue lo más complejo y luego agarramos a un pichón de la tanda siguiente y fuimos registrando todo el desarrollo. 

Eso es estar sometido a la dinámica que tiene el proyecto; es decir, cuando vamos a la aridez a dormir en carpas como viven ellos, cuando vamos al silencio de la nursery y tratar que el equipo y la cámara sean invisibles para no molestarlos. Tengamos en cuenta que el cóndor no ve a ningún ser humanos desde su nacimiento, por eso los crían con los títeres. Desde su nacimiento hasta la suela con el chip, el cóndor nunca vio a un ser humano; entonces, es un documental que trata de sostener una ficción que se la tiene que creer el cóndor primero para no afectarlo. 

-Pero en la suelta, si Dios quiere, esa ficción se hace realidad…

-En la suelta, es como decís vos, "si Dios quiere” es una realidad. Existe la posibilidad de que ese cóndor se lance a volar y una correntada lo golpee con una roca. Existe la posibilidad de que esté parado y tarde ocho horas en echarse a volar… No está sistematizado que el 100 por ciento de las experiencias  sean efectivas. Está en juego en cada suelta, puede bajarle el promedio. Hay un hecho y es que la gente que va a presenciar la suelta no está con la seguridad de que esa experiencia va a salir bien…
 
Los pueblos originarios, a lo que creen que es una deidad, van a agradecerle que la experiencia salió bien. Pero, en general, para los pueblos originarios que una experiencia haya salido bien no es solamente que el cóndor vuele, sino que el vuelo de ese cóndor posibilite que se concrete el pedido que ellos hacen: la lluvia. Desde hace 20 años, el día siguiente de la liberación de un cóndor, llueve en Pailemán. 

-¿Qué destacás del espacio INCAA y de proyectar estos documentales en varios provincias?

 -Para los realizadores argentinos es central la presencia de los espacios INCAA en todas las provincias. Al momento de terminar nuestros documentales ya estamos pensando que nuestros canales de difusión van a tener que  ver o con los festivales de cine regionales o con los espacios INCAA. 

Si bien sabemos que hay otras alternativas para mostrar nuestras producciones, nos parece bien que el Estado nacional pueda instalar como política cultural federalizar estos contenidos y que no solamente queden en Capital Federal. 

Para todos los realizadores es importante, pero para los documentalistas muchos más porque nosotros sabemos que al terminar nuestra película vamos a ir al INCAA, que como productor de la película y participante financiero de la película tiene el derecho de hacer esta distribución, pero que en realidad los productores y realizadores avalamos y nos subimos esto. Lo tomamos con muchas expectativas y con mucho gusto salir a bancar la película y acompañarla en los espacios INCAA. 

-¿Qué proyectos tenés a futuro?

-En lo personal estoy escribiendo una serie para otro concurso. Acabo de terminar un rodaje sobre la visita de Einstein a la Argentina así que posiblemente, en breve, volvamos a Catamarca por el espacio INCAA. 
 
Tralier de "El cielo otra vez”
 

 
 
Entrevista: Mentime que me gusta – Radio Ancasti 98.5
Texto: María Cristina Leiva


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