martes 16 de agosto de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Viurli Saragusti

Psicópata y machista: "Un cazador que selecciona su presa"

Las agresiones se realizaron dentro de un contexto de violencia de género, con un patrón de conducta machista.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
3 de agosto de 2022 - 00:15

“Juegan en su contra la cantidad de hechos cometidos -11 crímenes-; la pluralidad de víctimas -dos damnificadas directas-; la modalidad comisiva de los delitos consumados, aprovechándose del particular contexto de violencia provocado y promovido desde sus particulares rasgos psicopáticos de personalidad, utilizando la violencia física y psicológica de relevante intensidad y persistencia, como instrumento de dominación y control; la calidad de los motivos que lo llevaron a delinquir, impulsos totalmente ruines, despreciables y egoístas -tendientes a satisfacer sus propios deseos, quebrantando el afecto y la lealtad depositada por su par-; los vínculos personales con las víctimas, al vulnerar la relación de confianza propia del ligamen afectivo que los unía, y primordialmente la notable extensión de los daños ocasionados en la salud mental”, se remarcó en los fundamentos de la condena de 16 años impuesta a Bruno Matías Vuirli Saragusti. El pasado 4 de julio, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación, por unanimidad, lo halló culpable por los delitos de “abuso sexual simple”, “abuso sexual con acceso carnal”, “hurto”, “lesiones leves”, “daños”, “violación de domicilio”, “amenazas simples”, “lesiones leves calificadas por haber mediado relación de pareja”, “coacción” e "instigación al suicidio".

El Tribunal estuvo integrado por los jueces Silvio Martoccia, Luis Guillamondegui y Rodrigo Morabito. El voto fue elaborado por el magistrado Guillamondegui.

En los fundamentos se remarcó que las agresiones sexuales se consumaron “dentro de un particular contexto de violencia de género. Vuirli Saragusti tenía experiencia en ello desde hace un buen tiempo”. De acuerdo con los testimonios de algunos testigos, se advirtió “un patrón de conducta machista, que con el tiempo se fue cimentando y perfeccionado”.

En los fundamentos, se consideró que el procesado quizá fue “promovido por los rasgos de personalidad psicopática, cuando se sitúa en un lugar de señorío absoluto de la situación. El psicópata es un sujeto que se mueve con base a sus propias reglas, ‘su propio código’; el prójimo solo le importa si le es funcional a sus intereses y frente a los límites opuestos, redobla la apuesta”.

En este sentido, se valoró el testimonio de la psicóloga forense. La profesional señaló que el particular comportamiento de Vuirli Saragusti resulta compatible con los rasgos psicopáticos de su personalidad. Tales trajeron repercusiones en la salud mental de una de sus víctimas, generándole una creciente baja autoestima, daño psíquico y dificultades para afrontar y resolver de un modo saludable los inconvenientes cotidianos de la vida.

“El hecho y la autoría de Vuirli Saragusti se comprueban desde el creciente escenario de violencia de género promovido por el procesado, a partir de los rasgos de su personalidad psicopática y machista. Astutamente sabía sacar partido de las debilidades emocionales de su víctima, procurando, en este caso, gobernar su voluntad en miras de evitar el accionar de la Justicia y la persecución penal”, se explicó.

En detalle, Vuirli Saragusti aprovechó las facilidades derivadas del contexto de violencia de género por él promovido, ejerció violencia física y psicológica contra sus víctimas, “mediante distintos, reiterados, continuos y graves actos, algunos de ellos judicializados”. Así, situó a su víctima en un profundo estado de vulnerabilidad emocional al extremo de concretar su “despersonalización”. “La relación sentimental que ligó a Vuirli Saragusti con su víctima se desenvolvía en un contexto de intensa violencia y desde una asimetría de poder, donde el primero manipulaba y controlaba la vida de la segunda, la cual era vista como un mero objeto afín a sus intereses”, se señaló.

Personalidad

“El accionar de Vuirli Saragusti se parece al trabajo de una termita que entra en la madera y comienza a comerla de a poco, y a lo largo del tiempo, esa estructura se cae”, describió una de las peritos. Con esta comparación se describió el accionar del agresor para con sus víctimas. “Se puede concebir a Vuirli Saragusti como ‘un cazador’ que selecciona ‘su presa’, ambas vulnerables, y que con paciencia, tenacidad y tiempo va ganando espacio en lo afectivo, ganándose su confianza, para luego transformarlas en ‘sus esclavas psicológicas y sexuales’”, describió el magistrado.

Perspectiva de pena

Dadas las características de Vuirli Saragusti, quien manifestó ciertos rasgos de la personalidad cimentados en estructuras de corte patriarcal y sexistas, el Tribunal consideró pertinente el abordaje terapéutico. La idea es, de alguna manera, revertir condicionamientos personales que, “más allá de su libertad de pensamiento individual, puedan desembocar en la comisión de ulteriores delitos de género, en contraposición de la finalidad de prevención especial perseguida con la ejecución de la pena de encierro temporal”.

"No es no"

En párrafo aparte, en los fundamentos, el Tribunal valoró, sin perjuicio de los acuerdos en el ámbito de la sexualidad que pactaron (el acusado y su eventual pareja) que “ante la negativa de uno de ellos, el otro no debía avanzar, ya que de hacerlo, en lo que aquí interesa, se afectaba la libertad sexual del otro, que comporta ni más ni menos que el derecho de tener trato sexual con quien quiera, de la forma que quiera, y hasta no tenerlo también”. Como ese pacto estaba suscripto desde la palabra y la confianza, se remarcó, el respeto por el otro era la garantía de su cumplimiento. En el supuesto de su transgresión, “quien, en principio, daba fe de ello, era quien cumplía lo pactado. “‘El No, es NO’ (sic) y la negativa frente a una situación tiene un solo e inconfundible significado: Vuirli Saragusti consciente y voluntariamente desoyó”, concluyeron los magistrados en los fundamentos de la sentencia.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar