EN PARQUE PATRICIOS, igualaron 0-0

Huracán-River y un empate para el olvido

En la situación más clara, 'Pity' Martínez tiró un penal sobre el travesaño. Armani fue figura.
lunes, 13 de agosto de 2018 · 04:03

Con mucha fricción y poco fútbol, Huracán y River protagonizaron anoche un pobre empate sin goles, en un partido disputado en el estadio Adolfo Tomás Duco y correspondiente a la primera fecha de la Superliga.

El elenco "millonario" tuvo una chance inmejorable con un penal, a los 16 minutos del primer tiempo, pero Gonzalo "Pity" Martínez falló su remate, que salió desviado, por sobre el travesaño.

Para un equipo como River, que intenta progresar con la pelota al ras del piso, que quiere ser pulcro y fluido en la circulación, haber marcado ese penal a los 15 minutos le hubiera resuelto un problema grande: sacar una ventaja sobre un terreno que atentaba contra su estilo e ideas. Perdió la brújula y la iniciativa, se mimetizó con un partido que progresivamente fue más rústico y ordinario.

Huracán tiene en claro las condiciones en que está su casa. Por eso sale con pelotazos largos ya desde los saques de arco de Díaz. Balón a dividir, a poner el cuerpo, a estar atento, y que Dios provea.

River no pudo jugar el partido que quiso y le costó adaptarse al que imponía un campo desparejo, con sectores pelados y otros en los que la pelota se frenaba por la arena que camuflada con algo de césped.

Cuando River se ilusionaba con su fútbol, Pratto le metió una asistencia entre los centrales a Scocco, cuya definición un tanto displicente permitió la tapada de Díaz. El arquero volvería a mostrarse muy seguro después con un remate de media distancia de Scocco.

Gallardo buscó un reactivo con los ingresos de Quintero y Enzo Pérez. Salió Pity Martínez, a quien los hinchas locales no solo recuerdan con cariño por lo que hizo con la camiseta del Globo, sino que también le agradecían lo flojo que estuvo anoche con la de River.

En los últimos 20 minutos, Gallardo incluyó un tercer delantero (Mora) por un volante (Palacios). Todo siguió igual de ordinario. Hasta Marcos Díaz, con un rendimiento impecable, se resbaló en una salida que por poco no le cuesta un disgusto grande. Pero el último susto fue para Armani, en un remate que le picó antes y dio en un palo. Todo muy imperfecto. Un campo arado es para sembrar, no germina fútbol.

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