Puede haber marcha atrás

Macri le tiró la pelota a los clubes: Boca y River definirán si van los visitantes

Si bien por la mañana el presidente había dado por hecho que habrá hinchada visitante en los los dos partidos, por la tarde bajó el tono. Los clubes no estarían de acuerdo.
viernes, 2 de noviembre de 2018 · 19:28

"Hoy hablé con el jefe de Gobierno de la Ciudad, con la Ministro de Seguridad de la Nación y la Ciudad y les damos a los clubes las garantías Fui presidente de Boca durante 12 años y el que tiene la decisión de organizar el partido es el club, el que tiene la potestad es el club y nosotros les damos las garantías para que lo jueguen con público visitante", afirmó Macri por la tarde en diálogo con el canal de TV Fox Sports.

La frase, de alguna manera contradijo lo que había anunciado a la mañana: que en las dos finales de la Libertadores entre River y Boca iba a haber público visitante, un anuncio que había sorprendido a los clubes y a los organismos de seguridad de la Ciudaad y la Nación.

"Van a ser tres semanas muy largas con muchas especulaciones, evaluaciones. Semanas maravillosas de debates. Es una fiesta que ya estamos teniendo", siguió Macri.

De temer a que haya "muertos" a habilitar el público visitante

Hace un mes, cuando la final entre Boca y River por la Copa Libertadores era todavía una hipótesis, Mauricio Macri había blanqueado a su equipo de trabajo el temor porque hubiera "muertos" ante el nerviosismo que generaría ese partido, una postura que cambió rotundamente hoy cuando impulsó el levantamiento del veto a la presencia de público visitante en los estadios porteños.

Así se lo confesó a NA una fuente que participó de aquella reunión, en la Quinta de Olivos, de la que formaron parte algunos ministros nacionales y gran parte del Gabinete bonaerense, conducido por María Eugenia Vidal.

En un clima distendido, antes de dar paso a la formalidad del encuentro, con chicanas de un lado y otro de los presentes -hinchas de Boca y River, obviamente-, el mandatario expuso su mayor temor ante la violencia que podría existir, teniendo en cuenta los antecedentes cercanos que se dieron en los Superclásicos: el grado de tensión que podría generar una final de este tipo no es comparable, por el premio que está en juego y lo que dolerá para el perdedor quedar con esa marca.

De hecho, fue el propio Macri el que reconoció, el pasado 23 de octubre, que no quería una final Boca-River en la Copa Libertadores porque iban a ser "tres semanas de no dormir".

"Prefiero que gane un brasileño y no tener esa final porque son tres semanas de no dormir, es mucho, eh. ¿Sabés la presión que va a ser eso?", opinó en aquel momento en declaraciones formuladas a FM Radio La Meca 91.7 de la localidad riojana de Malanzán.

Ya con la final confirmada, el Presidente empezó a modificar su postura y lanzó un mensaje en busca de la paz en las tres semanas en las que se definirá al campeón, aunque motivó también a hacer "todas las cargadas del mundo".

"No deja de ser un deporte, por más pasión que despierte, es una gran oportunidad que podamos transcurrirlo con todas las cargadas del mundo, con toda la pica que tenemos antes durante y después pero dejándolo en ese plano, en lo deportivo y en absoluta armonía y paz", indicó en una conferencia de prensa en la ciudad cordobesa de Río Cuarto.

Y su accionar durante la mañana del viernes fue un cambio rotundo sobre aquella postura inicial de hace un mes, ya que impulsó personalmente la implementación del público visitante en ambos partidos de la final.

 

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