el holandés que enamoró al mundo

Adiós a Johan Cruyff

El futbolista holandés, uno de los mejores de la historia, murió el pasado jueves tras luchar contra un cáncer.
sábado, 26 de marzo de 2016 · 04:00

Johan Cruyff, uno de los mejores futbolistas de la historia, murió a los 68 años víctima de un cáncer de pulmón, contra el que luchaba desde hacía varios meses.

"Sí, tengo cáncer. Al principio te sorprendes mucho, pero es un hecho, así que tengo que afrontarlo con toda la serenidad y fortaleza posible", había anunciado el holandés en octubre de 2015. Así, comenzó un largo tratamiento y se alejó de la escena pública. Su lucha terminó en Barcelona, ciudad en la que estaba radicada su familia y que también se convirtió en su segundo hogar. 

 

Un revolucionario 

Mente brillante, jugador único y entrenador revolucionario, Johan Cruyff fue un icono que transformó el fútbol gracias a una vida dedicada a la pelota, concebida siempre como un instrumento al servicio de la estética.

El cáncer acabó con la vida del Flaco, un hombre que nunca dejó indiferente a nadie por su talento y su espíritu libre. A los 68 años se fue una leyenda mucho más grande que la de un simple deportista que consagró su vida al fútbol y a su parte más artística e innovadora.

La influencia del holandés en el deporte más popular del mundo sigue vigente hoy en día con el Barcelona, cuyo estilo de juego es el fruto de las bases que sentó el Cruyff entrenador en la década de los 90.

Nacido el 25 de abril de 1947 en Linnaeusstraat, un barrio de las afueras de Ámsterdam, creció a poco más de medio kilómetro del campo del Ajax. Fue como si su destino estuviera ya dibujado desde su nacimiento.

Con sólo diez años entró en las categorías inferiores del club holandés y con 17 debutó en un partido oficial con su querido escudo. A partir de ahí su ascenso a la elite fue imparable durante los diez años que estuvo en el Ajax.

Él fue el abanderado de la llamada "escuela holandesa", encargada de revolucionar el fútbol contemporáneo con su fútbol dinámico, su despliegue físico, su capacidad para generar sorpresas en el enemigo y su preciosista calidad técnica.

En 1973, el Ajax negoció con el Real Madrid su traspaso y Cruyff se reveló. Quiso ir al Barcelona y tras múltiples discusiones y gritos con sus dirigentes acabó imponiendo su deseo. Firmó por el equipo azulgrana y lo llevó a su primer título de la Liga española en 14 años.

Al final de esa temporada, en 1974, participó en el Mundial de Alemania, un torneo que quedó para la historia. Es la única Copa del mundo en la que se recuerda más al equipo que perdió la final que al campeón, Alemania.

Aquel fue el torneo de la llamada Naranja Mecánica, un equipo de enorme belleza y sensación de modernidad.

En 1979 inició el tramo final de su carrera vistiendo diferentes camisetas: Los Angeles Aztecs, Washington Diplomats, Levante, Ajax y, no sin polémica, Feyenoord, donde terminó sus días de jugador en 1984.

Cruyff comenzó en el Ajax su carrera como DT y en 1988 firmó como técnico del Barcelona. Allí inició una auténtica revolución, sentando las bases de lo que es hoy el equipo azulgrana, un conjunto reconocible por su juego, siempre alrededor del balón.

"Si nosotros tenemos la pelota, ellos no pueden marcar", fue su filosofía, tan compleja dentro de su propia simplicidad. El holandés llevaría al Barcelona hacia la conquista de su primera Copa de Europa, en 1992. "Salid y disfrutad", fue todo lo que le dijo a sus jugadores antes de ganar a la Sampdoria por 1-0 con un gol del también holandés Ronald Koeman.

Cuatro años después saldría del club tras un amargo enfrentamiento con el entonces presidente, José Luis Núñez, un adiós indeseado por la puerta de atrás. Atrás dejaba una vida llena de nervio y adicción al tabaco, un nocivo vicio que finalmente propició la aparición de un tumor en los pulmones que se llevó su vida.Pero lejos de desaparecer de la escena pública, Cruyff se constituyó como la opinión más influyente del llamado "entorno" del Barcelona, un hombre capaz de marcar los destinos del club con sólo abrir la boca y emitir mensajes.

 

 

EL MUNDIAL 78


Cruyff no jugó el Mundial 78 en Argentina y siempre se dijo que había sido en un acto de rebeldía por la violación de derecho humanos a la que estaba sometida el país por al dictadura militar. Sin embargo, él aclaró que realidad fue un intento de robo muy violento cometido en su casa de Barcelona el que lo desanimó y fue por eso que se bajó del certamen. 

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