El británico Lewis Hamilton (Mercedes), que cuenta con ocho puntos menos en el Mundial que su compañero alemán Nico Rosberg, devolvió la presión a este último al firmar ayer sábado la pole en el Gran Premio de Malasia.
Bajo un calor húmedo (30 grados y la pista a 45 grados) en el circuito próximo a Kuala Lumpur, Hamilton firmó la 57ª pole de su carrera (la cuarta en Malasia), superando a Rosberg en casi medio segundo. El tres veces campeón del mundo buscará su victoria 50 en la Fórmula 1 y su podio número 100.
El año pasado, Hamilton salió de Malasia con 41 puntos de ventaja al frente del Mundial. Este año su situación es menos confortable. Pero aún no ha dicho su última palabra: "Mi compañero de equipo hizo un trabajo mejor que el mío en los últimos GP (Rosberg ganó las tres últimas carreras), me toca invertir la tendencia", señaló Hamilton.
"Disfruté realmente y podría haber ido un poco más rápido porque mi coche estuvo fantástico", añadió Hamilton.
Los dos Mercedes, que podrían sentenciar el Mundial de constructores, saldrán por delante de los dos Red Bull, de Verstappen y del australiano Daniel Ricciardo, mientras que la tercera línea estará formada por los Ferrari del alemán Sebastian Vettel, ganador el año pasado en Sepang, y del finlandés Kimi Raikkonen.
"Para inquietar a los Mercedes hará falta un poco de suerte y también contar con la lluvia", explicaba Vettel.