Por María del Rosario Andrada

Refugio de lectura

domingo, 15 de septiembre de 2019 · 02:00

HISTORIAS REALES DE MARGARET ATWOOD
(Poesía- Bilingüe, Ed. Bruguera, Barcelona, España)

MARGARET ATWOOD (Nació en Ottawa, Canadá, en 1939) Conocida en el mundo por su novela “El Cuento de la Criada”, escrita hace más de 30 años, recientemente televisada en la serie que narra la historia de una sociedad sumida por un mandato religioso y totalitario donde la mujer es sometida a rituales, violada y sus hijos entregados a líderes políticos. Atwood es candidata al Premio Booker y al Nobel después de haber recibido el Príncipe de Asturias de las Letras. Autora de más de cuarenta libros: novelas de ficción, poesía, crítica y ensayos, con una importante defensa de los derechos raciales, ambientales y de género que traza en sus historias.
Se caracteriza por la originalidad en el manejo de “distopías” literarias, sociedades ficticias, aterradoras, como “1984” de George Orwell, “Farenheit 451” de Ray Bradbury, o “Un mundo feliz” de Aldo Huxley.
Miedo y zozobra por el futuro de un mundo voraz, depredador de recursos naturales, una sociedad prejuiciosa, intolerante y racista. Temor a las formas (hoy ficticias) de liderazgos, colonización y sobrevivencia en la hostilidad.
En “Historias Reales”, la dualidad, belleza y horror se enfrentan en imágenes y metáforas fuertemente armadas en un desborde de inteligencia. Los poemas que dan título al libro trazan la línea que recorre la autora donde advierte que la noción de historia verídica es una ilusión perniciosa: “No preguntes por la historia real; ¿para qué la necesitas?...la historia real es perversa/ y múltiple, y es falsa”.
Esa distorsión la lleva a lugares paradisíacos de exuberante vegetación, las palmeras de una tarjeta son una ilusión, también la arena rosa; “…lo que se ve son los cascos/ de las botellas de siempre y el olor/ de sumideros atascados. Demasiado dulzón… El aire es puro sudor, plagado de mosquitos… se ven dos prisioneros retenidos junto al equipaje/ Cada primavera hay una carrera de tullidos, de la tienda/ a la iglesia…”. La realidad se esconde en la lluvia que despierta, el viento que azota las hojas, truenos y ventanas que se estremecen. “Un malecón, mosquitos./ Éste es el cobertizo donde arrastran las ballenas cada año, aquí es donde las cortan/ con instrumentos de hace /dos siglos y el gancho y el caldero/ donde las hierven… en una isla donde todo/ lo que se come/ llega por el aire/ en cajas, excepto el pescado/ cuyas agallas y vejigas manchan la arena… nos alimentamos de almidón y grasa…”.
La prosa cargada de extraños relatos bajo el título de “Historias de amor Verídicas” aparece en una sección del texto y, en “Apuntes para un poema que nunca se podrá escribir”, la tortura se manifiesta en distintos actos; contra el músico que le partieron las manos y como no dejaba de cantar le dispararon, contra el poeta o el sindicalista. Mártires de tragedias y conspiraciones, la de aquellas mujeres torturadas, víctimas de vejámenes y violaciones en guerras y regímenes totalitarios. Son actos demasiados atroces como para describirlos con detalles -dice María Pilar Somacarrera Íñigo-. Supuestamente se mencionan casos reales que Atwood habría encontrado en los archivos de Amnistía Internacional.
Un lenguaje mordaz que ataca las estructuras de poder y la complicidad del silencio. Una literatura que aborda la crueldad, la realidad que no nos animamos a ver.

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