Por María del Rosario Andrada

Refugio de lectura

domingo, 25 de agosto de 2019 · 02:00

MAL DE AMOR de ÓSCAR HAHN - Poesía
Ed. Lisboa, Bs. As.

ÓSCAR HAHN nació en Iquique, Chile. Fue docente de la Universidad de IOWA, EEUU. Autor de ensayos y de más 20 libros de poesía, entre ellos: Esta Rosa Negra, Agua Final, Arte de Morir, Tratado de sortilegio, Versos robados, En un abrir y cerrar de ojos, Apariciones profanas, Hotel de las nostalgias. Premios: Casa de América; José Lezama; Altazor; Premio Iberoamericano Pablo Neruda; Nacional de Literatura; Loewe.
Un ritmo, una voz inclaudicable, que sacude en armonía los despiadados tiempos del amor, la soledad y la muerte.
Lirismo que atrapa en un lenguaje depurado ante un amor despechado que atraviesa la pasión, el erotismo, la ausencia, el despojo y la nada.
Óscar Hahn fue detenido por la dictadura de Pinochet en 1981 y, el libro “Mal de Amor” fue atrapado por la censura. Una vez liberado se exiló en EEUU, donde transcurrió su vida como docente de la Universidad de Iowa por espacio de 20 años.
Ironía y desenfado, en poemas como “Sociedad de Consumo”, donde los personajes se consumen unos a otros con la mirada en un supermercado, mientras buscan una lata de conservas, o cuando juega con el amor  el Cero y el Uno en un pizarrón. En el poema “Cena íntima”, espera a su amada que nunca llega: “…Veo dos luces que entran/ y se detienen junto a mi auto/ Prendo con cuidado las velas/ y pongo tu canción favorita/ Pero nadie golpea la puerta/Nadie golpea la puerta”.
Es tan grande el dolor que el sujeto se transforma en fantasma para unirse al objeto deseado; la pérdida de la amada. Las apariciones se funden en una almohada, toalla o camisa que ella acerca a su cuerpo. “Anoche fui la funda de tu almohada/para sentir la tibieza  de tus mejillas…/mis palabras salieron de tu boca y regresaron lentamente a mi cuerpo/ tuve pena de mí/ y la miré en silencio por última vez”. Dice Matías Ayala que el fantasma es la materialización del (y en) el sujeto, la figuración de una ausencia o carencia que lo descentra y descoloca, como el poema “Nacimiento del Fantasma”.
En el libro abundan las imágenes y por sobre todo estos cuerpos aéreos no definidos, mutantes e invisibles que transitan percibidos solo por algunos. Basta observar los títulos que llevan los poemas, para dimensionar el efecto que producen: “Cuerpo de todas mis sombras”; “Fantasma en forma de funda”; “Fantasma en forma de toalla”; “Fantasma en forma de sueño”. Conmueve en esta cronología de apariciones el poema que dedica a los hijos que nunca tendrá: “Nuestros hijos, amor mío/ son pequeños fantasmas/ Los escucho reírse en el jardín/ Los siento jugar en el cuarto vacío/ Y si alguien golpea la puerta/ corren a esconderse debajo de mis sábanas/ los pequeños fantasmas/ los hijos que nunca tuvimos/ y los que nunca tendremos”.
Una poesía excelsa, testimonial, donde Óscar Hahn reconstruye el amor hasta diluirse y convertirse en una ensoñación, en vacío y  ambigüedad. Un espacio de contemplación digno de ser leído.

 

 

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