Lanzamiento

El escritor Rodrigo Ovejero presentó "Spaghetti Zombie", su último libro de cuentos

El joven escritor catamarquerño conversó con El Ancasti sobre la convivencia entre su trabajo literario, que crece y se sostiene con su cotidianeidad laboral como abogado.
martes, 20 de agosto de 2019 · 02:10

Rodrigo Ovejero es uno de los artistas locales que, oculto detrás de su rol de concreto profesional, sabe hacer brillantes apariciones de la mano de obras que denotan un trabajo arduo, casi subterráneo, un trabajo (en este caso literario) que suma el valor de ser llevado a cabo pese a las obligaciones implicadas en la faena cotidiana.

Fue a partir de los 30 años que Ovejero comenzó a destilar el caudal literario que su abuela paterna supo sembrar como curiosidad, convertida más tarde en pasión. Si bien, ha visitado como buen lector, una gran cantidad de géneros, en otras entrevistas puede adivinarse en él una suerte de militancia por la ficción y el terror que, según su óptica, en Argentina suelen caer en la bolsa que reúne a los géneros “menores”.

Este joven escritor que confiesa buscar su lugar en el ámbito de las letras tanto a nivel provincial como nacional y, ¿por qué no? internacional, está en plena presentación de su 4to libro, “Spaguetti Zombie” (Editorial Autores de Argentina, 2019). Los lectores que se interesen por su obra pueden encontrarse también con “Chess master y otros relatos”, su anterior libro de cuentos, editado por primera vez en 2014 por “Noches Blancas”.

En los relatos de Rodrigo Ovejero puede disfrutarse un estilo de humor literario muy bien heredado y adoptado, que recuerda a autores como Dolina o Fontanarosa, incluso este último fue citado por él como influencia. Junto a ello ofrece la gracia de poder ver ese humor aplicado a escenas, paisajes y personajes muy catamarqueños. Esto último tiene, claro está, la ventaja de poder ser llevado como elemento identificatorio a cualquier región del noroeste o del interior sin que se pierda del todo su poder de representación.        

Teniendo en cuenta que el día te aboca a una profesión como la de abogado: ¿Qué presión o deseo le ponés a tu obra, más allá del disfrute o necesidad interna de escribir?

La literatura, desde un punto de vista económico, es una hermosa pérdida de tiempo, pero una pérdida de tiempo al fin. Por eso, pese a que me apasiona no me puedo dedicar a ella con el tiempo y la concentración con la cual realmente me gustaría. Es una lucha permanente entre el deseo de escribir y la responsabilidad de mi trabajo jurídico. Es muy difícil encontrar un equilibrio,  actualmente intento dar un pequeño paso más allá del amateurismo en la literatura, salir de los círculos locales -que son acotados- pero siendo consciente de la dificultad y procurando no perder de vista el aspecto lúdico. Trato de salir del circuito amateur, aunque sea un poquito, superar el círculo de amigos, familiares y conocidos.

¿Encontraste referentes o compañeros, de tu generación o no, con quienes compartir el quehacer literario? ¿Creés que hay "ambiente" literario para nutrirse en Catamarca?

Hay un ambiente literario en Catamarca, sin dudas, hay muy buenos escritores, pero a veces siento que se trata de una escritura muy anclada en lo autóctono, lo local, lo folklórico, por decirlo de alguna manera. Lo cual obviamente no es un defecto, más bien al contrario, probablemente sea una virtud, pero una que no me atrae tanto a mí particularmente. En esta vertiente, me interesa destacar siempre a César Vera Ance que tiene un manejo del lenguaje increíble, florido y preciso al mismo tiempo. Por otro lado y hablando de alguien de mi generación, creo que Rodrigo Morales, con su novela "Las mal giradas", es el único que conozco que hizo algo verdaderamente diferente. Un thriller policial, algo muy raro en Catamarca, casi diría único, hasta donde yo conozco.

¿Qué visión tenés respecto a tu propia obra? ¿Te sentís conforme o sostenés exigencias y críticas aún no saldadas?
Como escritor amateur uno se ve expuesto a muchos rechazos y sinsabores, así que te ves obligado a desarrollar un cariño especial por tu obra, para no abandonarla, para no dejar de escribir. Me siento conforme con ella, aunque siempre quiera mejorar o busque algo nuevo para decir. En todo caso, me gustaría escribir obras más extensas, pero es una tarea muy complicada para un escritor amateur, que tiene que destinar a veces únicamente el tiempo libre a la literatura.

Si tuvieras que hablar sobre el origen de tu sentido el humor: ¿A qué podrías acercarte más?: A una visión jocosa y descontracturada de las cosas o, por el contrario, a un sentido del absurdo sobre todo, más bien oscuro.
 El humor, como yo lo veo, es tan necesario como respirar, el humano se ríe incluso antes de aprender a hablar o a caminar. Para mí es una manifestación, sin exagerar, del instinto de supervivencia. Es un reflejo que nos permite sobrellevar la certeza de nuestra muerte y la de nuestros seres queridos. Entonces desde mi literatura intento abordar cuestiones que son difíciles con una cuota de humor, para que sean más fáciles de escribir y de leer. No sé exactamente de dónde proviene o cómo se explica, solo sé que lo necesito.

¿Crees en la disciplina? 
Si, la disciplina es muy importante, y estoy convencido de que la literatura se ejercita, no en vano un consejo recurrente entre escritores es justamente leer y escribir mucho. Así que lo hago todo lo que puedo, y a lo largo de los años me ha resultado notorio como uno puede aceitar el proceso de escribir simplemente haciéndolo con la asiduidad suficiente. Ahora mismo estoy pasando por una etapa de vagancia, de todos modos, lo cual me suele suceder cuando publico un libro. Me toma unos meses retomar el ritmo.n
 

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