Refugio de lectura

LA PAPISA

Por María del Rosario Andrada
domingo, 21 de julio de 2019 · 02:05

Donna W. Cross nació en EEUU en 1947, docente en la Universidad de New York de Escritura Creativa. Autora de ensayos; Mediaspeak; Daddy‘s; speaking of word: A lenguages Reader, Values.

¿Realidad o leyenda ?, una historia intrigante de la mujer que se convirtió en Papa, recogida en una novela después de siete años de investigación. La autora narra la vida de Juan VIII, conocido como Juan Ánglico desde el nacimiento en Inglhein, una pequeña aldea al oeste del Imperio Romano. Desde niña, Juana aprendió a leer y escribir en latín. Es el monje Esculapio quien descubre su talento; “Esculapio abrió la Biblia, buscó un pasaje, señalando el sitio con un dedo. Era la parábola del grano de mostaza del Evangelio según San Lucas… Ella pensó rápido: Son los fieles que buscan salvación en la Iglesia, igual que los pájaros buscan protección en las ramas de un árbol. La expresión de Esculapio era indescifrable…”. Deslumbrado por ese intelecto prodigioso el monje se ocupará de su educación junto a su hermano, ella profundiza los estudios durante la noche, con el hostigamiento de su padre que la azota hasta desfigurarla por considerarla hereje.

En el Papado de Gregorio, aparece Juan Ánglico. “Habían pasado cuatro años desde el momento en que se había presentado a la puerta de la abadía fingiendo ser su hermano Juan, Ánglico la llamaron por su padre inglés y aún en aquella selecta hermandad de eruditos, poetas y sabios, no tardó en distinguirse… por suerte el modo de vida benedictino estaba cuidadosamente organizado para proteger el pudor de cada miembro de la comunidad… las túnicas amplías y largas del hábito daban cobertura a sus incipientes formas femeninas, como precaución extrema, se vendaba con fuerza los pechos con tela. La regla mandaba explícitamente que los hermanos durmieran con sus hábitos y no enseñaran más que sus manos y pies…”. No hay una sombra de duda entre los monjes de Fulda sobre la sexualidad de Juan Ánglico.

A la muerte del Papa Gregorio le sucede Sergio, quien a los pocos años de ser ungido se enferma gravemente y buscan a Juan Ánglico por su reputación como médico, éste fallece y los romanos, legos y clérigos eligen a León, período recordado por un gran incendio que se produce en Roma. Es a la muerte del Papa León, cuando Juana se unge como Pontífice. “Vestida de seda escarlata entretejida con oro y sentada en un palafrén blanco también revestido y adornado con oro, Juana fue a paso ceremonioso hacia su coronación. De cada puerta y ventana a lo largo de la Vía Sacra colgaban banderas y estandartes en una viva mezcla de colores. El suelo estaba cubierto de mirto perfumado…”.

La narración amena, trazada en una estructura lineal, reproduce costumbres y hechos de una época medieval. Una mujer autodidacta se impone a una sociedad donde solo el hombre tiene existencia. La historia de la silla “testicular” -con un agujero en el centro-, que no trata la novela, aparece como un condimento más en el mito. Se dice que el Vaticano instauró la figura del “palpatti”, un individuo destinado a palpar los genitales para evitar fraudes.

Donna W. Cross asegura  que el hecho de que viviera en el siglo IX, el más oscuro de la edad oscura, hizo más fácil la tarea de borrar su reinado, por eso el “Liber Pontificalis”, es incorrecto en materia de fechas de ascensos y muertes papales, también dice que hay manuscritos y otros indicios de la fascinante existencia de la Papisa Juana.

De Donna W. Cross (Novela)
(Ed. Salamandra, Barcelona, España.)

Otras Noticias