Refugio de lectura

Por María del Rosario Andrada
domingo, 16 de junio de 2019 · 08:38

LUCERO DEL ALBA – ESTRELLA DEL PASTOR de Néstor Groppa  ( Ed. Buenamontaña) 

Néstor Groppa nació en 1928, Laborde, Córdoba, y falleció en 2011. Realizó sus estudios en Bs. As. Fundador de la revista Tarja. Autor de: Taller de Muestras; Indio de Carga; En el Tiempo labrador; Romance del Tipógrafo; Postales, Carta Terrestre; Catálogo de estrellas fugaces, Almanaque de Notas y otros. Fue miembro corresponsal de la Academia de Letras; Premio de Honor de la Fundación Argentina de la Poesía.

Cuando Groppa se radica en Jujuy en 1951, es atrapado como una hiedra que se prende a una tapia, montó el viento norte, se mezcló con el tierral y todos los sabores del mercado, viajó por el lucero del alba, se internó en cada rincón de las casas de adobe, en las quebradas, en bares lejanos y borracherías “donde a medianoche agitan vuelo/ cada una de las manos del charanguero…”  Pintó sin descanso los gestos del hombre puneño, retrató las marchantas bolivianas amantando sus críos, los pasos de ángeles y arcángeles llegados de más allá de la frontera.

Sus poemas son fotografías urbanas o de la realidad del campesino de Jujuy donde se entremezclan historias, la soledad, dramas cotidianos, la sumisión. “Estamos cansados de la arenga continua del viento a las 13/ El aire de las minas/distinto al aire con que se miden las distancias de los pájaros/ el cóndor que vive en su inmenso campo donde brotan las nubes… el hombre tiene su medida de aire, su ración… y vive hurgando las venas de la tierra… irremediablemente prepara sus huesos para el ‘mal de las minas’”.

De una escritura dúctil, Groppa pasaba de la crónica a la prosa poética o al verso consustanciado con la vida social de la provincia. Crónicas que se publicaban diariamente en el diario El Pregón. El autor reconoció el deseo enorme de informar y registrar todo. El libro “Lucero del alba” contiene algunos elementos que juegan como collage; fotografías, manuscritos, la crónica del viento, escritos realizados con máquina de escribir, posteos, referencias, curiosidades, ilustraciones.

Sus textos son un muestreo de un canto social que se plasma sin duda, en principio, en el libro “Indio de carga”, dedicado al indio boliviano, el que anda en ojotas, con unas sogas amarra la carga a la espalda y que reproduce al recrear las ferias cuando dice; “Vienen del árbol del más allá de la frontera,/ brotan por oscuros rincones de cuartuchos, locales impregnados de especias, lejanas fragancias… se comunican con el más allá de las fronteras/ donde nace toda la mercadería… a veces encontramos una mariposa blanca, quieta y es ramita de luna en mariposal de bolivianas sentadas sin ver el río manso muy urbano de Jujuy y sin oír en un tarco el canto alegre del triste fin que otros llaman quitupi”.

Atraviesa las mañanas de aljibes, nidos de gorriones en los altos del tipal, en el asombro de descarados graffitis. Calles de milagrería, de pajareras, de tarcos y lapachos en flor que se extienden bajo el confesionario del tiempo. Imágenes de puertas solitarias que resguardan sueños, como esa pareja de ciegos que al compás de un acordeón y tamborcillo se unían al universo en lucero del alba.

Como dice el autor: “En la quebrada de Humahuaca/ hay más sitios/ para que ande la luna/ para que el aire huya/ para que se acabe el frío/porque el cielo se hace más alto, más pequeño/ como una seca corona de Cristo…”.

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