Por María del Rosario Andrada

Refugio de lectura

domingo, 10 de febrero de 2019 · 04:00

DETRÁS DE LAS MÁSCARAS (Poesía)
de Susana Cabuchi 
Ediciones Del Copista

Susana Cabuchi (nació en Jesús María, Cba. 1948) Publicó: El corazón de las Manzanas; Patio Solo; Álbum Familiar; El dulce País y otros poemas; Poética; El viajero. Fue traducida al francés,  italiano,  portugués y  árabe.

Contrariamente a lo que se entiende por Carnaval como un hecho festivo,  explosivo de alegría, inmerso en la liberación de las tensiones que se disipan en las calles entre brillantina, comparsas, opulentas vestimentas, candombe, carnavalitos o gondoleros remando en las aguas impuras del canal, en este libro no hay estridencias. “Detrás de las Máscaras” son  escenas tomadas de un pueblo, un mundo sórdido, de escasas luces, donde el carnaval  es un desfile de sombras. Susana Cabuchi rememora su infancia y comenta: “Los disfraces eran extremadamente pobres. Yo sentía que aquella exposición de nuestra pobreza y las llamas consumiendo el muñeco de paja no eran una fiesta o, sí lo eran, constituían la fiesta más pobre de la tierra”. Aquí las máscaras muestran el despojo y la miseria, resisten al tiempo y a la memoria mientras acompañan al Momo los cinco días que dura su martirio. Los poemas se extienden como florcitas secas guardadas en un libro que la autora va deshojando. Aparece el chino que cose todos los días el ropaje ceremonial que vestirá cinco noches al año; los indios con sus trajes raídos rodeando a la hechicera con gritos de guerra y alaridos de animales, ellos se disfrazan sin saber que el destierro es el mismo; el acomodador de cine disfrazado de dragón muerto en primavera después que la despiadada arquitectura devoró las butacas de cuero. No podía faltar el diablo, ni la monja con su careta de severa blancura y hábito sombrío, también el Gigante personificado por la mujer que cuando niña sufrió una desdicha: “…el disfraz que exagera/sus destempladas formas/ y la seguridad de su dominio/no alcanza a esconder lo que sabemos:/detrás de la máscara/ está/ la desdichada niña/que conoció el espanto”.  En estos cinco días nombrados en el libro, hay un ciego que hace alarde de lo que el pueblo no puede ver y dice: “…zumban los insectos/en cada esquina…el paso de mis vecinos/-los vigorosos, los débiles-/produce un diferente/ movimiento del aire/Es carnaval/ y me saludan todos. / Saben que mis quemados ojos/ se entienden mejor/ con la fatiga del dios”. La poesía de Cabuchi cala los huesos. “Detrás de las Máscaras” es un libro estremecedor, que nos introduce al purgatorio, nos lava y nos redime cuando entendemos que el infortunio también es carnaval y cuando el momo que gime “sabe que están sacrificándolo/ en distantes lugares a la vez/ Mira la luz de su heridas/ siente los fuegos de artificio/ en las entrañas/- Madre porque me has abandonado ?/ La noche responde/ con una invasión de mariposas negras”. El momo también sabe que tras la máscara habita la tristeza.

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