Refugio de lectura

domingo, 8 de diciembre de 2019 · 02:00

Por María del Rosario Andrada

78 rpm
de Jorge Paolantonio
(Ed. Caleta Olivia, Bs. As.)

Jorge Paolantonio (1947-1919) nació en Catamarca y desde 1982 residió en Bs. As. Poeta, dramaturgo, novelista. Fue docente, especializado en lengua y literatura anglosajona. Publicó libros de poesía: Clave; A imagen y semejanza; Extraña manera de asomarse; Estaba la muerte sentada; Resplandor de los días inusitados; Lengua devorada; Huaco; Peso muerto / Dead Weight ; Del orden y la dicha; “baus o la lenta agonía de las especies migratorias. Y las siguientes novelas: Año de Serpientes, Algo en el aire, Ceniza de Orquídeas; La Fiamma, Vida de Ópera; Traje de Lirio/ Año de Serpiente, Los vientos de agosto. Obras puestas en escena: La Carta; Rosas de Sal; Reinas del Plata; Las Llanistas; Un dios menor y otras. Su obra fue traducida a varios idiomas y lo galardonaron con numerosos premios.


Este escritor polifacético, que ahondó en la novela, la poesía, el teatro y  la música, en los últimos años compuso la letra de canciones musicalizadas por Víctor Kater y Juan Manuel Rivera sobre distintos lugares de Catamarca. Ahí creo encontrar la repuesta de este original texto de “78 rpm”.
Meses antes de su muerte, Paolantonio nos entregaba su último libro de poemas, textos que fueron inspirados en distintas canciones e intérpretes como White Christmas por Bing Crosby, Rosita Melo, Niña de Fuego por Lolita Torres, Carlos Gardel, Cuando mi madre moría por Angelillo, entre otros.
Se trata de canciones grabadas en los llamados discos de pasta, cuyo primer formato de gramófono giraban a una velocidad uniforme de 78 revoluciones por minuto, de ahí el título. Venían dentro de sobres cuadrados de papel, con un círculo recortado en el centro para distinguir rótulo y sello, como dice el autor. 
El fuerte lirismo se fusiona aquí con la música que ha socavado la memoria, la infancia, las calles, lugares emblemáticos de Catamarca. Desfilan innumerables personajes reales o no que él construye con imaginación y una fina ironía, en una amalgama de situaciones, verdaderas caricaturas que el poeta dibuja con una pluma exquisita, plena de recuerdos de un valle sagrado al que desnudó en su novela “Algo en el aire”, el mismo que escribió “Rosas de Sal”.
Pude experimentar la poesía de este libro escuchando las melodías y comprobé el ritmo, la cadencia de sus letras y la emoción que embargaba cuando una mujer sueña con la nieve “porque nunca vio/ más que el nevado de su cerro/ y una ventisca sucia sobre/ vacas y terneros y alguna cabra… no conoce letras ni libros/ solo el almanaque y el paisaje colgado del horcón de su ranchito...", el poema se llama “Nieve”, es una canción rusa interpretada por Agustín Magaldi. Aparece en esta lista de personajes la flaquita Orellana con el título “Siga el baile” al son de Alberto Castillo y de la pedalera ruidosa de su máquina de coser; su prima que aúlla cuando canta el Negro Zumbón interpretado por Flo Sandon's, o el tío que daba clases en inglés, pero las órdenes las daba con un silbido, poema que lleva el título “El alegre silbador”, interpretado por Luis Aguilé.
Esa música que trae los funerales más tristes en la canción “Señor, no muevas la montaña”, “New Orleans/ los funerales son más tristes… y esa trompeta/ oh dios esa trompeta/ cómo llora, cómo llora, cómo llora/ no son más muertos ni más tristes/ son sus funerales”. En Aria de Traviatta “Addio del pasato”, una mujer solterona de treinta años, hija de un capitán retirado desciende del barco “…cuando un tano verdulero de la feria se enamoró dándoles tomates más frescos y melones de puro rocío/ el capitán puso el grito en el cielo… la encerraron definitivamente… no dejó nada escrito/ solo una Traviata/girando en la vitrola con hartazgo”. Son acordes, tribulaciones de sueños pasados, resplandor de los días,  donde Jorge Paolantonio revive la magia impregnada de recuerdos provincianos, que no abandonó jamás. Su obra trasciende la lengua y las fronteras con una impronta regional. 
Ahora un ángel precipita los acordes, nos envuelve en una rapsodia, nos cuenta una historia y nos abraza en el sueño.n

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