Refugio de lectura

domingo, 1 de diciembre de 2019 · 02:00

Por María del Rosario Andrada

“Pasos de baile”
de Diana Bellessi (Poesía)
Ed. Adriana Hidalgo, Bs. As.

Diana Bellessi (1946) Nació en Zavalla, Santa Fe. Autora de: Crucero Ecuatorial; Tributo del miedo; Danzante de doble máscara; Heroica; El Jardín; Lo propio y lo ajeno; La rebelión del instante; Persecución del sueño; Mate Cocido; Danzante de doble máscara; La voz en bandolera; Variaciones de la Luz; Zavalla; Tan fuerte como la muerte; Contéstame, baila mi danza. Recibió la beca Guggenheim, Premio Kónex; Premio Trayectoria Fondo Nacional de las Artes; Premio Internacional Ciudad de Melilla, España; Premio Nacional de Poesía; Premio al mejor libro ”Tener lo que se tiene”. Fue declarada ciudadana Ilustre de la ciudad de Bs. As.


Andaba tentando a la luz con la soledad y la congoja, sin saber por qué. Las palabras son relámpagos abrazándose en el misterio de la muerte, enhebradas bajo el conjuro de lo breve. El poema que da título al libro dice; “Hoy la muerte se hizo presente/ de un modo nuevo, no en las cosas/ sino en mí, cuerpo y mente ya lo saben/ aunque yo, no lo sé/ sube a mi hombro la muerte/ y a medio metro alea/ una tacuarita, los caseros/ se cortejan solo a tres…”

El miedo llega en una melodía que siempre escucha, ella eleva, una plegaria para que el temor no la alcance y vuelva a ser la chica de los potreros. Cuando recuerda la muerte de su madre, antepone la rosa inmensa que no se poda y ve a la temida parca vestida como ella, con chalina blanca para ahuyentar el miedo. En  esa bruma extraña, la belleza aparece y encandila con el susurrar de las hojas de fresnos y liquidámbars, el coro de mistitos, diminutos insectos, zorzales, grillos y cigarras, la garza blanca que cruza el cielo del anochecer. Diana tantea el mundo, erguida en el aire para posarlo, grácil, hermosa como la oruga que describe en un poema.

Definir la poesía de Bellessi es entrar a un templo, purificarse, caminar en silencio, el rezo que se escucha son murmullos, zumbidos, el aletear de alguna gallineta, el crac crac de un grillo, el silbido del zorzal, una verdadera polifonía. Una ceremonia religiosa donde la muerte no es lúgubre, apocalíptica, sino expele la fulgurante vida. Una escritura intimista, autobiográfica, donde el paisaje se convierte en elemento esencial del discurso poético. Dice la autora que la vida es un baile, “éstos son como los últimos pasos de baile de esa larga y gozosa vida que he tenido”. En esta danza, las palabras adquieren la dimensión de una orquesta animada por la sublimación de las pequeñas cosas que la rodean, desprovista de artificios como lo es el poema Ektasis; “Moverme en lo abierto/ como lo hace el cazador/bailar y silbar como el viento/ en lo abierto… sin ver/ya nada, ya nada”.

En el libro aparece “Talita Kumi” en varios poemas -su perro Fox Terrier- afrontando su vejez y la ceguera en un canto estremecedor; “El rasguño del miedo/ con el que vivo ahora/ a la atención que busque… o la piel que oculta/ el iris de los ojos/ de Talita y la deja/ ciega frente al mundo/ convirtiéndola en viejita/ de repente/ como si  esas cataratas/ abatieran su ser/ y atrás el monte quedará oculto/ por el rasguño del miedo/ que nos roza a las dos…”. En otro poema cuenta la desaparición de Talita Kumi con su barbita feroz y su flequillo rebelde; luego la aparición con sus patas embarradas y sangre en las orejas, perdida en los juncales del río. Talita, “una bailarina en el escenario del mundo”. Así como Olga Orozco eternizó a “Berenice”, Diana Bellessi hizo lo propio con Talita Kumi. La voz de Bellessi, intensa como su poesía, recorre el mundo como una de las poetas más admiradas, con ediciones que se repiten y libros que se agotan.n

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