Refugio de lectura

martes, 08 de enero de 2019 · 11:14

“JORGE LEONIDAS ESCUDERO (Poesía Completa)
(Ediciones en Danza, Bs As- 751 págs.)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, 1920- 2016) Autor de: La raíz en la roca; Le dije y me dijo; Piedra sensible; Los grandes Jugadores; Basamento cristalino; Umbral de salida; Elucidiario; Jugado; Cantos del acechante; Viaje a ir; Caballazo a la sombra; Senderear; Verlas venir; Endeveras; Divisadero; Tras la llave; Caza Nocturna; Dicho en mí; Aún ir a unir. 
El  libro contiene todas esas obras, enriquecido con fotografías de Marisa Negri y Leticia El Halli Obeid y prólogo de Ricardo Luis Tambarino y Osvaldo Aguirre.

Escudero hurga la roca con sus manos, busca la ilusión y socava los ojos  de quienes creen en la fiereza de un minero que guapea con el lirismo, se encarna en él con un lenguaje propio, distinto. A los 50 comenzó a escribir después de sus andariegos años por los cerros de San Juan. Fue Rogelio Ramos Signe quien descubre a este apasionante poeta e incluye diferentes textos en la revista “La Danza del Ratón”. A partir de ese momento su voz se extiende, y es reconocido en el país por sus numerosos premios y publicaciones.

El poeta tiene una conexión total con la naturaleza; en “El Relincho” dice: “Paró la pata en la cumbre reinadora/ y miró por el tiempo de sus hembras;/ copó al viento, le puso contraseñas/ y lo volcó en las cuestas azulinas… Y enhorquetó de pronto un eco en las orejas: entre los farallones la piedrita movida. /Dio una vuelta en redondo, avizoró de frente /y así entró por el ojo de la carabina… Huyeron las guanacas por las crestas; hilaron con su lana los abismos;/ y la cumbre quedó sin corazón arriba,/ como un grito en la nada, solo piedra”. Su construcción apunta a lo cotidiano, al medio que lo rodea, se basa en experiencias personales, por eso sus textos no dejan de ser autorreferenciales, ligados siempre al terruño, plagados de voces y giros locales en una dimensión universal.
En toda su obra usa nombres como catitero (vendedor de catas); On, craneando, pajarológo; palabras de uso popular: num, garrao, manio, y de un lenguaje propio: cariacontecidos; olvidaciones; pantasma e inventa verbos como “enyuyarse”.

Escudero le dio una impronta a la literatura regional, al posicionarse en la dimensión total del hombre. Como dice  Trombino, “no se alinea con escuelas, modas, cánones o especulaciones de figuración”. Es un difusor de la vida del minero, su temática es el olvido, la muerte, la traición, el juego, el amor. En el poema “Riquelme” cuenta como cansado y enfermo un minero muere sobre una mesa “metido en las alumbreras/ se les rajaron las manos;/ craneando volver al pago/ se le hizo arrugas la frente…Y apura el vaso minero. Se estira como un gusano/ para formar mariposa / Pone los ojos en blanco/ rumbo a la noche de adentro/ y un golpe de tos lo encoge sobre la mesa/ Tanto golpear en la cuña/ tendrá que abrirse la vida, Riquelme/

Los poemas están llenos de ironía, de sátira, ejemplo: “El pájaro cobrador”. Un pájaro se le aparece diciéndole: “Págueme, págueme” y entonces sale en busca de un pajarólogo para que le explique qué pájaro es. Se trata de una fábula porque remata el poema diciendo: “Todos somos deudores de algo”. También está el pájaro que come oro (allicantu) al que sigue porque quería descubrir su comedero, o el poema “Corazón reducido”, donde los jíbaros en vez de reducir la cabeza, le reducen el corazón del tamaño de un higo.
En ese lenguaje propio no termina las palabras, las acentúa de modo que se pronuncie como tal: ciudá, salú, usté, capcidá, fatalitá, etc. Son frecuentes las palabras del habla cotidiana “siquerís te acompaño”. Desfilan en su amplísima obra distintos personajes: el viudo, el catitero, la difunta, el viejo de la bolsa, el desplumador, y un canto permanente a San Juan de las aguas danzarinas, los ríos bravos y encajonados que a empujones vienen pidiendo cancha. Mantiene un dialogo con los personajes, se metamorfosea con la naturaleza, aparecen fábulas como los animales engañosos. Su obra solo puede ser medida en cientos de páginas por la abundante riqueza que muestra su lenguaje y por el mensaje que subyace en cada verso.