presentado en buenos aires

Poesía sobre música: "78rpm", el nuevo libro de Paolantonio

miércoles, 23 de enero de 2019 · 04:05

Antes de terminar el 2018, y como culminación de temporada, la editorial 'Caleta Olivia' lanzó en Buenos Aires "78rpm", del escritor catamarqueño Jorge Paolantonio. La obra de Paolantonio es uno de sus títulos del año de la editorial y su presentación se hizo en el 'Notable Bar Lavalle', donde el catamarqueño, flanqueado por los escritores Ana Guillot y Osvaldo Bossi y acompañado por un nutrido grupo de amigos, dio a conocer su texto, prologado por el poeta Patricio Foglia.


La temática de "78rpm", acrónimo usado para los discos de victrola, ronda títulos emblemáticos de la discoteca paterna (esos que pueden epitomizar la cultura media y popular argentina entre 1935 y 1965).


Lo que sigue es una síntesis del texto con que la conocida poetisa Ana Guillot presentó este poemario, el número 18 de nuestro prolífico autor: "Vórtice, mandala, anillo de compromiso -con él mismo y con los demás, y con sus raíces y su tierra. Círculo sagrado en el que conviven los personajes. Un disco que no para (ni parará) de sonar. (…). "78 rpm" es una experiencia múltiple. Caja musical para abrir y deslumbrar; en tanto Jorge Paolantonio es un orfebre de la palabra.


Un mundo que gira (y no dejará de girar). Tanto en Suite Poblana como en Arias de familia cada poema es un universo propio en amplia consonancia con los demás. Pleno de escenas aparentemente mínimas en las que se mueven personajes mayoritariamente entrañables. Seres no sólo tienen rostro (y entidad) sino que pertenecen (han entrado, deambulan) por el espacio de lo arquetípico.

Círculo sagrado donde aletea el símbolo y  el arquetipo reina.


Poesía entrañable y potente, sólida y exacta (si cabe esta expresión en el ámbito de lo poético) que logra, además y por sobre todo, impregnarnos de ternura y melancolía. Por detrás de ellos deambulan la historia y el rictus social. Paolantonio no denuncia, ni carga las tintas, ni hace una crónica sino que describe, como al pasar, con absoluta naturalidad (y no escatima humor ni tintes negros); y ahí están (se imponen), nítidos, el dolor, los malos tiempos, la violencia. 


Así las cosas, un tema musical acompaña cada poema. Hay que leer y escuchar en paralelo. ¿3D? Mucho más: un holograma compuesto por la música y los textos en simultáneo (el poema y la letra de la canción). Una galaxia en expansión, un vórtice.  Este libro es un viaje (…). Alivia y molesta, siempre seduce. Conmueve. Hay ironía, hay dolor pero, por sobre todo, una enorme lucidez para crear un ambiente teatral o cinematográfico (se percibe en él al dramaturgo) en el que los personajes se plantan y dialogan con su público y/o lector. Me descubro escuchando canciones que también escuchaban mis padres y abuelos en una casa de antaño con calle de tierra… Su aldea es la mía y ambas son el mundo. Por eso, solo hay que entregarse y respirar cada ternurita, cada desolación. Solo dejar que gire, siga girando a 78 revoluciones por minuto".

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