Entrevista a Marcelo Amador sobre la edición 2018 del festival del poncho

"La comisión del Poncho debería trabajar durante todo el año"

El fundador de Los de Catamarca, con 56 años de carrera y un presente activo, dio su visión sobre la Fiesta del Poncho 2018.
martes, 07 de agosto de 2018 · 04:10

Marcelo Amador quizá está entre las personas más autorizadas para hablar sobre la Fiesta del Poncho, ya que él mismo pudo ser testigo, junto a los compañeros de su época, del nacimiento de la fiesta de invierno más grande del país. En conversación con El Ancasti, y con el libro de la historia del Poncho en mano, el artista fue relatando detalles de lo que fue aquella gesta de la que el licenciado Federico Raúl Argerich formó parte en el año 1967. Argerich era en ese entonces el encargado de turismo en la provincia y Amador solo tuvo elogios hacia su persona, tanto por su capacidad visionaria como organizativa. 


A partir de las reflexiones que la misma comparación histórica le despertaron, Amador consideró que la fiesta del Poncho se encuentra en un proceso de involución y serían tanto aspectos en la organización como en la participación social en torno al fenómeno los que representan este retroceso. 


Desde lo organizativo, el artista señaló que es difícil pensar en buenos resultados sin el trabajo de una comisión permanente: "Hay una ley donde se la requiere (la comisión permanente). Haber logrado tener el Predio Ferial y no cuidarlo es una pena. No se puede empezar a limpiar dos meses antes. Por ejemplo, Jesús María termina un mes y al mes siguiente ya están trabajando de nuevo para el próximo año", dijo el artista. 


 Desde la participación social en el evento, Amador relata, a modo de ejemplo, que los organizadores de las primeras fiestas incentivaban a los comercios a vestir con ponchos sus vidrieras para impactar a los turistas y luego premiaban la vitrina ganadora. Señaló entonces que ese tipo de detalles hacen pensar que en sus inicios se buscaba involucrar más a la sociedad en un evento que, al fin y al cabo, fue pensado como una estrategia turística. 


Desde lo artístico Amador tiene dos críticas muy claras, las cuales respalda con los reglamentos originales pensados para el festival que figuran en el libro. Antes que nada insistió que debe volverse a pensar en una comisión permanente, en este caso para la curaduría del escenario mayor, al tiempo que señaló en el documento escrito la norma que así lo establece. Dicha comisión es quien debería convocar a los artistas, ya que el trabajo de todo un año de análisis del ambiente musical daría herramientas suficientes para establecer un criterio claro a la hora de los merecimientos. "Ellos (refiriéndose a los miembros de la comisión) no tienen porqué llamar a que se inscriba la gente si tienen un seguimiento y saben quienes son los que están tocando y están cantando cosas de Catamarca. Esa es su función. Es lógico que si hacen que la gente se inscriba por su cuenta les terminen llegando solicitudes de todo aquel que hace música, incluso de gente que recién agarra la guitarra. Todo el mundo quiere estar en el Poncho, pero los que deben saber realmente quién debe estar son ellos y eso implica trabajar durante todo el año". De este punto se desprende la segunda crítica fundamental del artista, que nuevamente se respalda con el manifiesto de creación del festival, el cual indica que existen tres categorías de artistas a tener en cuenta por la comisión: Profesionales, Promocionales y Concursantes. Este criterio de clasificación permite que las tres fuentes de las cuales provienen los artistas sean tenidas en cuenta y respetadas desde su universo particular, es decir: los artistas que ya están consagrados, los artistas que están comenzando a darse a conocer y los artistas que aspiran a ingresar en el circuito. De la comparación de este criterio de con lo que ocurrió en la compulsa cibernética que libró la Secretaría de Cultura surge la crítica fundamental de Marcelo Amador sobre la organización del festival 2018. "Acá se quiso meter en la misma bolsa a todos.

Nosotros, con cincuenta y pico de años debíamos concursar con los chicos por internet. Yo ni computadora manejo y dependía de eso para estar", decía el artista, que no ha participado del escenario mayor del Poncho desde 2016, luego de haberlo hecho en casi la totalidad de ediciones a lo largo de la historia y consideró que, con la votación electrónica, la comisión quiso "sacarse el problema de encima". 


Pero más allá de estos puntos, Amador también lamentó la ausencia de incentivos al arte como los concursos de la canción o poesía, que fueron pensados desde la fundación del festival. También, hizo un espacio para referirse a la falta de atmósfera festivalera que padecería el escenario mayor, como consecuencia de la no venta de bebidas alcohólicas como el vino, típico en la liturgia de los festivales folcklóricos: "No podés tener a la gente 4 o 5 horas sentados, simplemente viendo un espectáculo.

Tenés que hacer que sea una fiesta de verdad". 

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