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Concurrido cierre del festival

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29 de julio de 2008 - 00:00
El festival mayor de la 38º Fiesta Nacional del Poncho llegó a su fin el domingo por la noche con una concurrida velada que se extendió hasta pasadas las 5.30 de ayer.

Puntualmente a las 21 se inició el desfile artístico con la actuación del Ballet Nacional, algo que ocurrió también durante las noches del viernes y sábados, aunque en esta oportunidad con una actuación que duró una hora. Espléndido como cada vez que llegó por esta provincia, el cuerpo de danzas que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación desarrolló el domingo cuadros coreográficos que maravillaron al público presente. Lamentablemente, y como se venía apuntando, el hecho de que el ballet dirigido por Nidia Viola actuara en cada apertura fue determinante para que la mayoría del público que colmó la sala durante las tres últimas jornadas se quede sin apreciar el calificado trabajo desarrollado por los bailarines profesionales.

La velada tuvo su momento de emotividad cuando la imagen de la Virgen del Valle que se entronizó durante todo el Poncho en uno de los salones de exposiciones, cuando era trasladada para la Catedral pasó por el salón de espectáculos, siendo subida al escenario por el obispo Luis Urbanc, de manera que el público devoto la saludó con pañuelos y ponchos alzados.

El momento más esperado por el público fue el de la actuación de Sergio Galleguillo y los Amigos, quien se encargó de cerrar el festival con una fiesta de temas folclóricos, especialmente dedicados a La Rioja chayera y a Catamarca del Poncho. El grupo de la vecina provincia, pero que cuenta con un par de integrantes catamarqueños, tuvo una actuación que no se extendió más de una hora y que contó con un alto fervor festivalero.

Antes, por el escenario pasó Doña Jovita, el personaje de la serranías cordobesas interpretado por José Luis Serrano, que se ganó toda la simpatía del público del Poncho, en su segundo paso por este festival (el anterior había sido en 2006). La viejita serrana llegó con su gallo Olegario debajo del brazo, quien hizo su propio show de cantos ante el festejo de la gente y del maestro de ceremonias Carlos Franco, quien ofició de interlocutor en el primer tramo de la actuación. Luego, Doña Jovita junto a sus nietos como denomina a sus músicos acompañantes, desplegó una serie de canciones y de ocurrencias cerrando uno de los lindos momentos de la décima y última noche.

Otros grandes protagonistas de la velada fueron voces jóvenes del folclore local como Andrea Ochoa, Alberto Harón, Sergio Romero y la chacarera María de los Ángeles Ayosa, que dejaron su impronta con muy buenas actuaciones. Otros más consagrados, como Federico de la Vega, Cololo Maceo y Los Catamarqueños, repitieron actuaciones a la altura de sus pergaminos.

También aportaron ritmos de festival a la fiesta de cierre Los Duendes de la Música, Roly Acosta y El Embrujo, mientras que El Bomba Contrera tuvo otra de sus actuaciones destacadas con su humor y el tucumano Julio Olarte ofreció un puñado de temas de su autoría.

El homenaje de la noche fue para los desaparecidos integrantes de Los Arrieros de Valle Viejo como Cacho Villagra, Coco y Gringo Melo Cabrera, Gustavo Yacante y Edmundo Tula. El primero de ellos tuvo recordación a través del ballet Huayrazul, dirigido por Ángel Segura y Viviana Villagra.



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