lunes 17 de enero de 2022

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El retorno triunfal del ciclista José Mario Luna

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18 de septiembre de 2006 - 00:00
“Una de las maneras más fáciles de sentirse bien con uno mismo es reconocer lo que hay de hermoso en los demás. Se abre en nuestros pensamientos una alternativa de escoger lo positivo en lugar de sólo ver lo negativo”.

(Patricia G. Wenzel – “EL CORAJE DE SER POSITIVO”.

Pág.113-Ed. San Pablo. Bs.As.Argentina)



Ese día domingo 10 de septiembre del año 2006 quedó incorporado en el palmarés del excelente ciclista que es José Mario Luna, una victoria muy especial que marcó su retorno triunfal a la actividad deportiva que tanto lo apasiona: el ciclismo competición. En efecto, en la fecha precitada, se llevó a cabo en el óvalo del parque Adán Quiroga, varias competencias de la especialidad de las dos ruedas, tanto para la gente veterana (master) como así también para los atletas menores. Las diversas pruebas fueron organizadas por la subcomisión de ciclismo del Club San Martín de El Bañado y la Comisión de Padres del Infanto Juvenil. Los master corrieron según las categorías fijadas: “A” y “B” (unificadas), “C” y “D”, posteriormente lo hicieron los de las categorías menores. En las dos primeras carreras no hubo novedades de significación en sus definiciones, pues los ganadores –en nuestro medio- ya son “figuras repetidas” dicho esto en razón del alto nivel y supremacía que ejercen sobre sus contrincantes, de allí los resultados que, casi –diría- están previamente “cantados” y sus nombre lo dicen todo.

En atención a los competidores inscriptos en el grupo “C” y a sus antecedentes, he considerado oportuno –sin que ello signifique, de ninguna manera menoscabar a nadie- hacer el seguimiento de la prueba antedicha, teniendo en cuenta los kilates de los ciclistas intervinientes. Se presagiaba una lucha muy disputada, y así nomás fue. Ciclista de la talla de “Maruco” Luna, “Buchingo” Andreatta, “Felipillo” Abregú, “Antonito” Galíndez (de gran actuación en las Seis Vueltas a El Júmela/06), el “Ovejita” Ovejero, Carlos Gerez, “Pelao” Herrera, más la participación de la única ciclista femenina: “Marcelita” Rementería (esposa de Mario Agüero, otro buen ciclista), brindaron un espectáculo digno de ser comentado por las diversas variantes que se produjeron en la “lid”. Estos bravos atletas corrieron media hora, en dicho lapso, se “dieron” con todo. Constantes cambios de ritmo que imponían sus protagonistas, hacían del evento una lucha muy disputada; así seguí su desarrollo. Primeros 10 minutos de carrera. El pelotón rodaba a tren bajo la “batuta” de Miguel “Buchingo” Andreatta (un “biker” por excelencia), el promedio rondaba entre los 30 y 40 km.p.h. En verdad, amigo lector, la “cosa” no estaba para bromas; “Buchingo”, con mucho entusiasmo y tesón, marcaba límites en la velocidad, sólo se las aguantaba los ataques provenientes de retaguardia, no resignaba abandonar el “timón del barco”, dejar de ser cabeza de carrera. Muy buena su producción, aunque al final no tuvo la merecida recompensa. 20 minutos de carrera. Quienes conocen el circuito y sus características pudieron observar esta linda contienda del pedal desde los cuatro puntos bien referenciados del óvalo, esto es, desde: 1ro.) el “Curvón del Kiosco”, 2do.) paso por la “Tranquera de los caballos”, 3ro.) señal de los últimos 500 metros y 4to.) curva de la “Casilla (municipal) conectando con la recta final. Los “palos” de “Felipillo” Abregú con intentos de escaparse, cortos e intermitentes, no conseguía concretar sus pretensiones, los “leones” perseguidores no permitían ningún tipo de concesiones; así se pudo observar a “Maruco” Luna cumpliendo a la perfección su plan estratégico y táctico de no dar libertad de acción a ningún adversario. El ritmo era frenético, no había tregua, aquel que perdía posición territorial, no conectaba con los de punta. A todo ello, “Marcelita” Rementería (reaparecía luego de un largo parate) resignaba posiciones, su trabajo realizado hasta ese momento, merece nuestro más sincero reconocimiento. Muy bueno, sola no pudo contra un pelotón de “verdugos”, dicho esto con todo cariño, utilizando un léxico del ambiente ciclístico internacional. Últimos 10 minutos de carrera. “Buchingo” Andreatta se prendía con “uñas y dientes” en la conducción del pelotón, el desgaste fue tremendo, no calibró ni reguló las energías para el tramo final, mientras el “Pelao” Herrera, Carlos Gerez, el “Negro” Galíndez y “Maruco” Luna preparaban las “gambas” y el fuerte golpe de pedal para la definición. Así se llegó a la última vuelta, desde el sector de la “Laguna” se iniciaron las acciones de “beligerancia”, pedales que se movían sin cesar, cabezas gachas, manos bien aferradas al manillar en posición aerodinámica, multiplicaciones extremas con platos grandes y cadenas al “cono”, lanzados al todo o nada. Ovejero en un mínimo momento de desconcentración por seguir la estela de una “rueda” elegida, casi derrapa y “abraza” a un árbol, pierde toda posibilidad de éxito. En ese estado se llegó a la recta final, en un sprint de “síncope” (como se dice en el Tour de Francia). Abregú arrancó violentamente, el “Pelao” Herrera le respondía con las mismas “armas”, el “Negro” Galíndez era un misil silencioso, Gerez se quería “devorar” a todos (fuerte el hombre); sin embargo, hubo en ese grupo de bravos pedaleros alguien que, con cabeza fría y serenidad hizo funcionar su turbo con tremendo golpe de pedal, movía un desarrollo bien seleccionado y lógico para este tipo de circuito (52 x 16 primero, y 52 x 12 después) se imponía a lo campeón en una hermosa carrera que agradó a todos quienes la presenciamos, ¡inolvidable!

De esta manera, cumpliendo una eficaz performance, quedó sellado el retorno triunfal de José Mario Luna, con la calidad de siempre.-
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