Preocupación de vecinos de la plaza "Triángulo de las Bermudas"

Separa a los barrios San Antonio Sur, Santa Marta y Acuña Isí. La denominan de ese modo por la inseguridad.

POLICIALES | 

Un espacio abierto de uso público ubicado entre los barrios San Antonio Sur, Santa Marta y Acuña Isí es identificado por parte de las nuevas generaciones que habitan la zona, personal de la Unidad Judicial N°9 y de la Comisaría N°9 como “Plaza Triángulo de las Bermudas”, mientras que algunos vecinos más antiguos desconocen esta nueva denominación y aseguran que se trata de la “Plaza El Triángulo”.

El lugar cuenta con algunos bancos de mampostería y una sola columna (jirafa) de alumbrado público. Una hilera de jóvenes árboles contrasta con la superficie de tierra, encerrada por las veredas de cemento la circundan.

En diálogo con El Ancasti, Marcos, Javier, Esteban, Lucho, María y otros jóvenes que prefirieron no dar a conocer sus apellidos, al igual que personal policial y judicial, informaron que el nombre de “Triángulo de las Bermudas surgió hace algunos meses” y que estaría vinculado con los frecuentes hechos de inseguridad que se registran en la zona.

Otros vecinos, que aseguraron tener entre 10 y 20 años en el sector, coincidieron al señalar que periódicamente se producen grescas entre barras de los tres barrios y "que afortunadamente terminan antes de que las cosas pasen a mayores porque rápidamente viene la policía”. 

Miguel, quien lleva 27 años viviendo frente a la plaza, se quejó amargamente por la basura que desde hace años se acumula en un terreno baldío que colinda con el triángulo; consideró que si bien la zona "es conflictiva, dentro de todo el barrio es tranquilo".

Sin embargo, otros vecinos no estuvieron de acuerdo con esta afirmación y lamentaron la presencia de "grupos de changos jovencitos que se juntan a fumanchar (fumar marihuana) y consumir (drogas) en la plaza, porque es lugar de junta y nadie les dice nada".

En un recorrido por el vecindario se pudo conocer que en los tres barrios que confluyen en la plaza hay grupos de muchachos, en su mayoría menores, "que cada tanto se enfrentan a las piñas en la plaza".

Algunos vecinos destacaron la labor de los miembros de la iglesia de Jesús de la Buena Esperanza, con instalaciones ubicadas al frente de la plaza, y aseguraron que si no fuese "por esta gente, muchos chicos estarían completamente arruinados por las drogas".

Por otra parte, remarcaron que en reiteradas oportunidades solicitaron a la Municipalidad de la Capital la instalación de luminaria y de juegos para los niños, "porque al final de cuentas los chicos solamente juegan un ratito mientras hay sol y gente en las calles porque después no se puede".

Informaron que hay arrebatos y robos en las viviendas y que por lo general los damnificados no radican la denuncia penal correspondiente por temor a represalias por parte de los malvivientes.

La Iglesia
El coordinador de la comisión de la iglesia Jesús de la Buena Esperanza, Pedro Bambicha, destacó la labor que llevan adelante los cinco integrantes de la comisión junto con ocho catequistas en el acompañamiento de 40 personas adictas.

Consideró que la falta de seguridad es importante, que podría deberse a que la Comisaría Novena cuenta con poco personal y móviles que deben cubrir varios barrios que por otra parte son calificados como "conflictivos". Dijo que en varias ocasiones fueron saqueados y que actualmente los elementos de valor son trasladados a otros lugares, y en un recorrido realizado por las instalaciones señaló una serie de agujeros en el cerco perimetral por donde los ladrones concretan sus fechorías.

Por otra parte agregó: "Seguimos con la tarea que inició hace tiempo el fallecido padre Raúl Contreras. Teníamos un comedor pero la problemática de las adicciones nos sobrepasó. Ahora hacemos más foco en este tema para dar una mano a los chicos". Sostuvo que los trabajos con los adictos no tienen regularidad porque los psicólogos y demás especialistas no acuden al lugar asiduamente y destacó el trabajo de sus colaboradores: "Todo se hace a pulmón. Los vecinos ayudan muchísimo pero nunca es suficiente. Hay que trabajar más para que los chicos dejen de estar en las calles".

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