Otras reservas en caída libre

En simultáneo con la multimillonaria caída de reservas del...

OPINION | 

En simultáneo con la multimillonaria caída de reservas del Banco Central, sacrificadas tan sistemática como inútilmente para contener los ascensos del dólar, la Argentina experimentó el derrumbe de la credibilidad del presidente Mauricio Macri y su equipo, entrampados en una lógica de ajustes en cadena, cada uno más duro que el anterior. Macri, que con su breve incursión en la cadena nacional precipitó la semana pasada una corrida cambiaria que llevó al dólar hasta los $42, pronunció ayer un discurso de 25 minutos con el que trató de detener su hemorragia política, quizás más grave que la financiera. El 10 de julio pasado, luego del retorno al FMI, El Mirador Político de El Ancasti, titulado “Derrumbe anímico”, se refirió a esta devaluación de la palabra presidencial. Decía: “Como los hechos han desmentido invariablemente al jefe de Estado, los destinatarios de la frase tienen derecho a suponer que augura exactamente lo contrario de lo que enuncia: “lo peor ya pasó” debería interpretarse como “lo peor está al caer”. Aunque sea por cábala, Macri y sus colaboradores deberían abstenerse de reincidir en el mantra; capaz que el optimismo de “Cambiemos” es yeta (…) No se trata de la inflación que no cede, la economía que no arranca, el incremento de las tarifas o el muy menguado poder adquisitivo de la gente. Es más bien el paulatino crecimiento de la impresión de que el Gobierno no le encuentra al agujero al mate y apuesta ya todas sus fichas a los artificios publicitarios para oxigenarse en el campo electoral”. 

Está por verse la eficacia de la última apelación del Presidente a la paciencia patria. Los antecedentes no inducen a la confianza, pero quien sabe… Como elemento nuevo puede mencionarse la decisión de incrementar las retenciones al sector agroexportador, impuesto “malo” según los criterios de Macri, pero de aplicación indefectible en estas circunstancias de emergencia. De cualquier manera, resulta difícil ya omitir que los inquilinos de la Casa Rosada precisan revisar en profundidad sus métodos de construcción política. También se consignó en aquel Mirador que “el contraste con el kirchnerismo ha perdido la mayor parte de su eficacia política. A esta altura, la administración “Cambiemos” no está en condiciones de seguir pretextando la herencia recibida como atenuante de su incompetencia. En sectores sociales cada vez más amplios, la comparación tiene efectos inversos a los que el macrismo pretende”. El discurso de Macri es, en el terreno político, pariente de las intervenciones del Banco Central en el mercado de divisas. Luis Caputo busca mermar la devaluación del peso; Macri, la de su propia palabra. También las reservas de credibilidad de Cambiemos están en caída libre. Que el discurso presidencial haya pasado del minuto y pico de la semana pasada a la casi media hora de ayer indica la percepción de que las dosis homeopáticas son inoperantes. Como para que no queden dudas de tal impresión oficialista, remacha Elisa Carrió con su verba ígnea. “Les digo a los militantes golpistas que acá no hay helicóptero. Acá nos sacan como en la Casa de la Moneda en Chile. Me van a sacar muerta de la Casa Rosada, porque viva no salgo; y Macri tampoco”, se exaltó en una actividad de la CAME.


Vienen las rondas de tratativas de la corporación política, en la que los gobernadores de la oposición tienen el mayor relieve. No parece haber en ese universo interesados en acelerar la crisis. Lógico: tienen responsabilidades administrativas y deben garantizar las cadenas de pago en sus respectivos distritos. No son ajenos al impacto político de la crisis. La gobernadora Lucía Corpacci dijo ayer que está en revisión la decisión de tomar un crédito por $750 millones que iba a utilizarse para compensar las pérdidas por la eliminación del Fondo Sojero. Después de lo de la semana pasada, las tasas de interés se incrementaron en proporción inversa al derrumbe de la confianza en la Casa Rosada.
 

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