“Los caballos de paso me dieron muchas satisfacciones”

El criador de caballos peruanos, Ernesto Miranda, habla de su mayor pasión con Revista Express. En un año tan significativo para él. 

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En enero del año 1968, Ernesto viajó a Salta a comprar su primera yegua. Un equino que le brindó al hombre buena cría y muchas satisfacciones. “Ya desde chico me gustaban los caballos peruanos, porque mis abuelos tenían caballos peruanos”, comentó a Revista Express. 


En este sentido, afirmó: “Esa fue mi primera yegua, que fue con la que inicié mi primera cría. Si bien en esa época no era como ahora, de esa yegua saqué un potro que después fue famoso como el ‘moro de Miranda’, todo el mundo lo conocía”, comentó el criador. A este caballo, lo tuvo 27 años, asistió con él a diversos desfiles y concursos. “Anduvimos por Santa Fe, Rosario, Buenos Aires, Córdoba, muchos lugares. En esos momentos se usaba el caballo peruano como caballo de desfile, paseo o viajes”, aseveró. 


Con el correr de los años, fueron apareciendo los medios de transporte. Esto hizo que se deje de usar el caballo y la gente se aboque a otros medios de movilidad. “En Perú, se lo usaba también para la agricultura o ganadería, ahora ya no”, mencionó Miranda, que se dedica a esta actividad desde que tenía dieciocho años. En ese momento, logró juntar sus primeros sueldos de la Dirección de Agricultura y compró su primera yegua. “Yo estaba decidido a dedicarme a esta actividad y trabajar con los caballos”, agregó. 


De esta manera, Ernesto recordó su infancia, sus abuelos que tenían este tipo de equino y sus largas estadías en las que hoy son las villas veraniegas de El Rodeo y Las Juntas. “Tuve la suerte de vivir la época en donde solamente se andaba a caballo. No como ahora que prácticamente se ha dejado de usar. Incluso, hubo un intendente que prohibió andar en caballo”, señaló.


Este hombre, que tiene una casa en Bella Vista, ubicada a cuatro kilómetros de El Rodeo y a veinte de Las Juntas, recuerda que se paseaba todo el día a caballo. “En esos momentos estaba de novio con mi mujer y la iba a buscar a caballo, creo que en cuatro viajes a buscarla hacía más de cien kilómetros montando”, contó anecdóticamente. 


Por otra parte, afirmó que su obsesión por tener su propio caballo peruano viene desde niño, y desde la compra de su primera yegua hasta el momento trabajo arduamente en realizar las cruzas y criar este animal “tan noble”.


En el año 1975, Ernesto viajó a Salta con la primera cría de su yegua. “Lo llevé a amansar con un domador que estaba especializado en doma de caballo peruano, don Pedro Unco, de quien aprendí muchos secretos de la doma de este animal, porque este caballo es diferente a todas las otras razas equinas. Camina diferente, es diferente su adiestramiento, su amanse, todo es diferente”, aseguró. A estos motivos, le atribuye la pasión que le despierta. Ese mismo año, el criador participó del primer certamen en la provincia de Salta, en donde fue un juez proveniente de Perú. “A partir de allí, asistí a cuanto concurso hubo, recorrí prácticamente todo el país. Hasta este año que la operación de mi rodilla me impidió ir a algunos eventos”, destacó. 

 

Sus amigos


Entre el capital más importante con el que cuenta, Miranda afirma que están sus amigos. “Estos cincuenta años de criador y dedicándome a esta actividad, me dio muchísimos amigos que se dedican a lo mismo y con quienes comparto muchas experiencias”, sostuvo. 
Actualmente, Ernesto es vicepresidente de la Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Paso, que se creó en el año 1980, y se hizo socio en el año 1985. “Fue muy bueno para Catamarca, porque que un criador de aquí sea vicepresidente de la Asociación nacional es muy importante. Así que me honraron con esa distinción”, expresó. 

 

El origen de los caballos


Este tipo de equino proviene del Virreinato del Alto Perú, del que el Norte argentino formó parte. Mientras que, al Virreinato del Río de la Plata, llegó otro tipo de caballos. Es decir, que, en las provincias del Norte del país, están los caballos peruanos desde hace siglos. “Actualmente le dicen peruanos, porque en el país que mayormente se lo trabajó fue allí. Pero tanto en Catamarca, Salta y el Norte siempre hubo caballos de paso”, relató. 
En cuanto a la provincia, Miranda señaló que siempre hubo “mucha afición por el caballo”, sobre todo el peruano. “Me acuerdo que el primer desfile que hicimos en el año ‘72 o ‘73, en lo que era la nueva generación, desfilamos 7 personas, a los dos años, en el desfile del 9 de julio en Catamarca, ya éramos más de 100 jinetes que desfilábamos. Claro que en distintos tipos de caballos. Pero ya había muchos de paso”, sostuvo. 
Por este motivo declaró que, en la provincia, existe mucha afición por este tipo de caballos. Y, en su momento hubo equinos de “gran calidad” y “criadores importantes”. 
“Podemos ver hoy en la fiesta de la Virgen que llegan entre diez y doce mil jinetes”, afirmó el criador. 

 

Pasión por la cruza


Además de recorrer el país, Miranda viajó en reiteradas oportunidades a Perú, en donde se realizan importantes concursos de caballos. “Entre muchísimos amigos que hice, tuve la suerte de conocer a don Pepe Rizo Ateline, de quien aprendí mucho de las cruzas y las distintas líneas de sangre”, comentó.
Esto, llevó a que el criador desarrolle una gran pasión por la cruza de los caballos y por su crianza, más que por participar en concursos. “Si bien cuando tengo un buen ejemplar lo llevo a concursar, lo que más me gusta es lo otro”, advirtió. 
Además, Ernesto fue contratado por una finca de la provincia de La Rioja, en donde estuvo encargado del criadero. “Por esto también estoy más que agradecido”, añadió. 

 

Logros 


Entre sus principales logros, el criador recuerda que tuvo ejemplares que salieron campeones. “El mayor logro es sacar el campeón de campeones en el concurso nacional, y tuve padrillos que lo lograron”, contó emocionado. 
De igual manera, este hombre advierte sentirse más criador que expositor de caballos de paso. “Cuando nace el potrillo termina mi objetivo”, aseguró. 

 

Vida paralela


Además de la cría de caballos, Ernesto se dedica al campo, ya que es técnico agrónomo. Por este motivo, en Bella Vista se dedica a la agricultura. Además, trabajó en organismos como el SENASA y la Dirección de Agricultura. “De algo tenía que vivir”, expresó irónicamente. 
Por otra parte, agradeció el permanente acompañamiento de su mujer y sus hijos, sin quienes afirma no poder haber obtenido tantos logros. “Esto es algo que lleva mucho tiempo, el caballo come todos los días y necesita de alguien que los alimente y los atienda. No es como una moto que si se te rompe algo, la guardas hasta que tengas plata y la haces arreglar”, comparó. 

 

Cambios


En referencia a los cambios que fue observando en la provincia y con respecto al caballo de paso, Miranda afirmó: “Catamarca fue creciendo. Últimamente ha decaído un poco, pero siempre es la provincia muy importante dentro de los caballos peruanos de paso. Las exposiciones nuestras son de las que más convocan en el país. Convoca muchísima gente, vienen 300 caballos de afuera. A la gente le gusta venir porque siempre hubo una afición grande por esto”. 
Por otra parte, comentó que el caballo peruano ha cambiado totalmente del ‘70 a la actualidad. “Se refinó mucho, mejor cuello, mejor cabeza, puede haber perdido algo de fortaleza porque los usuarios dejaron de usarlo al caballo y lo tienen para certámenes, pero fue cambiando y mejorando”, aseveró. A su vez agregó: “Es un caballo que se destaca por su forma de caminar, montar un caballo peruano es un placer”. 

Club Hípico

Miranda fue uno de los socios fundadores del Club Hípico de Catamarca, que se fundó en 1978, cuando en el mes de marzo un grupo de amigos pudo aprobar el estatuto. “Antes funcionaba en el predio de La Chacarita, hasta que, en la gestión de Guido Jalil, se les brindó este espacio en comodato por cien años”, relató.
Finalmente, destacó el trabajo que se realizó siempre en el Club, “con sus cosas buenas y malas”, ya que representa para él un “lugar en el que siempre estuvo”.

Texto: Noelia Tapia López
Fotos: Ariel Pacheco

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