Incidentes en la audiencia del debate de los hermanos Ponce

Uno de los acusados se descompuso, se pasó a un cuarto intermedio y familiares de ambos lados se enfrentaron.

POLICIALES | 

Un enfrentamiento entre dos familias provocó momentos de tensión en el marco del debate por el homicidio de Gastón Castro (19), que tiene como imputados a los hermanos Ponce, quienes llegaron en libertad al juicio oral. Hubo insultos y se arrojaron elementos. Fue un susto, un mal rato y afortunadamente no hubo que lamentar heridos. Sin embargo, la audiencia debió suspenderse y se reanuda hoy. Luego del testimonio de los últimos testigos, las partes formularán sus alegatos y los magistrados darán a conocer un veredicto.


Ángel y Gabriel Ponce son hermanos y ocupan el banquillo de los acusados. Ambos están imputados por el delito de “homicidio preterintencional”. La víctima era Gastón Castro y la muerte se produjo en abril del año pasado en la zona sur de la Capital. El joven habría sido golpeado y un disparo con un arma de aire comprimido habría resultado fatal. En la primera audiencia, los hermanos no quisieron declarar. Tampoco habían declarado en la etapa de instrucción.


Dos peritos dieron un testimonio clave. El médico de la Policía de la Provincia, Oscar Contreras, detalló que el proyectil tenía seis milímetros de diámetro e ingresó al cuerpo de Castro por entre la octava y la novena costilla del costado derecho, quedó alojado en su cuerpo. Comentó que entre sus años de experiencia y la realización de 30 autopsias, nunca había visto una muerte por el proyectil de un rifle de aire comprimido.


El profesional infirió que el impacto pudo haber sido de cerca, dada la potencia que tuvo para ingresar al cuerpo. Estimó que el arma pudo haber estado a un metro de distancia de Castro. En cuanto a las lesiones, remarcó que la mayoría eran excoriaciones y que presentó un golpe con un elemento contundente cerca de una de sus orejas. Para el médico, las lesiones que Castro presentaba en la cara y la cabeza no eran suficientes como para causar la muerte.


A su turno, declaró Lucas Álvarez Carrizo, licenciado en Criminalística y perito oficial. El fiscal Gustavo Bergesio reconoció que su informe resultó muy bueno para la causa. El especialista recordó que el arma peritada tenía mucha tierra y suciedad, como si previamente hubiera estado enterrada; al mismo tiempo, destacó que el mecanismo estaba trabado pero aún así estaba en buen estado.


Álvarez Carrizo comentó que por primera vez vio un daño fatal con un arma de aire comprimido. “No se puede determinar la distancia porque al no haber pólvora, no hay rastro”, explicó. No obstante, aclaró que un arma de aire comprimido pierde entre un 15 a un 20 % su potencia pasados los 100 metros. A la vez, indicó que arma como la peritada, de acuerdo con la tabla general de fabricación, tiene una velocidad de 180 metros por segundo. 


Finalizado el turno de preguntas por parte del Ministerio Público Fiscal, Ángel Ponce manifestó sentirse mal. Con el permiso del Tribunal se dirigió al baño, acompañado por un familiar y dado que se descompuso, se pidió la presencia de una ambulancia. En ese momento, se desalojó la sala –ubicada en un primer piso-.


En cuestión de segundos, entre los familiares de Castro que pasaban por la planta baja y los familiares de Ponce que estaban en el primer piso comenzó un enfrentamiento. Se habían arrojado algunos elementos que encontraron a mano –como una botella de plástico vacía- y expresado insultos. 


Dada la tensión y a fin de evitar mayor violencia, intervino personal policial de refuerzo. El Tribunal resolvió suspender la audiencia, que continúa hoy.

Testigos
Entre los testigos que se presentaron en la primera audiencia declaró Noelia Ponce, hermana de los acusados. Recordó que esa madrugada estaba en su casa y junto con su hermano Franco salieron descalzos a seguir a quienes habían entrado a su casa para robar. “Lo traían a Gastón (Castro).

‘Llamá a la Policía’”, contó. La joven aseguró que faltaban algunos elementos de su casa, como un gato hidráulico y unas llaves. “Hice la denuncia porque tenía que hacerla y llegó la Policía. Antes hubo otros robos. A veces no se puede saber quién fue. Robaron una garrafa, una moto… de todo. Dos semanas antes habían entrado”, recordó.


Sobre el arma, indicó que su padre la tenía guardada y que no dejaba que nadie la usara. “Tenía una falla. Mi padre la usaba los 1 de mayo, cuando salía con sus hermanos a cazar palomas”, detalló.


Además destacó que tras esta tragedia hubo episodios de violencia. “Rompieron autos. No podemos estar tranquilos. A mi papá lo agredieron”, contó.


También declararon dos adolescentes de 16 y 17 años, conocidos de la víctima. “Se metió en la casa de los Ponce. No sacó nada. Lo corretearon y lo agarraron”, dijo uno de ellos.

 

LA TRAGEDIA

En la madrugada del miércoles 18 de abril del año pasado, los hermanos Gabriel Ponce (20) y Ángel Ponce (25) estaban durmiendo en su casa del barrio San Jorge, en la zona sur de la ciudad. De golpe, se despertaron por los ladridos de los perros y el grito de "hijos de puta" de su hermana, quien miraba desde la ventana. Tres sujetos, entre ellos Gastón Gabriel Castro (19), habían intentado abrir los dos vehículos que estaban estacionados al frente de la casa ubicada en la esquina de calles Guillermo Correa y Dermidio Narváez. Los hermanos salieron a buscarlos en una motocicleta. Gabriel tenía un rifle de aire comprimido calibre 5.5. Castro recibió un impacto y cayó al suelo. Los hermanos lo cargaron y lo llevaron hasta el frente de su casa, en donde minutos después murió.

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