Homenajearon al catamarqueño sobreviviente del ARA Belgrano

A 37 años del hundimiento del buque en la Guerra de Malvinas, se hizo un acto para destacar al héroe.

Reconocimiento. Barrionuevo (en el medio con el diploma) fue destacado por su muestra de patriotismo.
INFO-GRAL | 

El hundimiento del ARA General Belgrano se produjo el domingo 2 de mayo de 1982, durante la Guerra de las Malvinas, como consecuencia del ataque del submarino nuclear británico HMS Conqueror. Eso permitió a los británicos la superioridad naval en la zona, y el ataque causó la muerte de 323 argentinos.

A 37 años de aquel hecho, el pasado  jueves en el Salón de la Casa de la Cultura, el Rotary Club San Fernando, recordó aquel hecho con un sentido homenaje a uno de los sobrevivientes del buque: el Sub Oficial  Ramón Barrionuevo, el Catamarqueño (ahora integrante del Rotary club san Fernando) que, junto al capitán del barco Héctor Bonzo, fueron los últimos en abandonar el navío que herido de muerte tras el torpedeo británico- se hundiera indefectiblemente en las profundidades del Océano Atlántico, salvando además las vidas de varios tripulantes.

Durante el acto, se proyectó un video donde Héctor Bonzo (fallecido el 22 de abril de 2009), un militar de la Armada de la República Argentina que se desempeñó como comandante del crucero ARA General Belgrano hundido durante la Guerra de las Malvinas, donde cuenta lo sucedido en los últimos momentos y de la heroica participación de Barrionuevo, quien le salvó la vida.
Posteriormente, hizo uso de la palabra Barrionuevo, comenzó narrando aquella increíble historia de coraje que se conoció a partir de una foto que recorrió el mundo, tomada por un marinero desde una balsa mientras aguardaban el rescate, donde se divisa a dos personas mientras se hundía el barco; ellos eran Bonzo y Barrionuevo. Pasado un tiempo, el capitán del barco brindó conferencias y reportajes a distintos medios de comunicación del mundo donde cuenta las últimas horas en el buque y la audacia del catamarqueño.

El homenaje contó con la presencia de autoridades de los clubes rotarios, la diputada nacional, Silvana Ginoccio, la diputada Provincial, Analía Brizuela.

Por su parte, el presidente de la Cámara de diputados de la provincia, Fernando Jalil, hizo llegar el instrumento mediante el cual se declara de interés legislativo por la cámara.

Por su parte, el presidente del Rotary Club San Fernando, Ariel Molina, entregó en nombre de todos los rotarios Catamarqueños, una placa recordatoria y destacó la figura de Barrionuevo como un ejemplo de heroísmo y patriotismo. 
Ramón Barrionuevo, nació en  Piedra Blanca el 17 de febrero de 1947, hijo de Gerardo, albañil, y Antonia Sánchez, costurera. Actualmente brida conferencias en establecimientos educativos e instituciones donde es invitado para contar esta parte de la historia de la gesta de Malvinas.

Fue declarado el año pasado por la Cámara de Senadores de la Provincia como “Héroe de Guerra”, y este año hizo lo propio la Cámara de diputados.

Los últimos minutos en el barco
¿Cómo no se arrojó todavía a las balsas? ¿Qué hace usted aquí si ya no queda nadie?", increpa Bonzo a la figura irreconocible, tapada de pies a cabeza con un impermeable y un pasamontañas gris, que se niega a abandonar el crucero. El hombre que grita "¡No hay tiempo, mi capitán! ¡Debe abandonar la nave!" está decidido a impedir que el comandante cumpla con la ley marinera de hundirse con su barco.

"Lo vi al capitán con esa actitud de irse a pique con el crucero, y no lo iba a permitir", explica el suboficial catamarqueño, Ramón Barrionuevo (72), como si no tuviera conciencia de su acto de heroísmo. "Yo soy esa figura que se ve en la foto, ahí en la cubierta. Le estaba inflando el chaleco salvavidas al capitán", aclara el héroe con total humildad.
Al ser consultado sobre si el capitán no saltaba, que haría él, Barrionuevo respondió: “No lo sé. Íbamos a tener una larga discusión, yo no iba a dejar a mi comandante solo en el Belgrano, porque lo que allí estábamos viviendo era el peor de los infiernos” .

"A las 16.01 llegó el primer torpedo, el ruido fue tremendo, el crucero se sacudió, era como si el barco se hubiese hundido debajo de mis pies. Yo ya tenía 35 años y 14 de servicio, era experto en armamentos, supe que nos estaban torpedeando. Escuché los gritos de la gente que se estaba quemando. Bajé las escaleras desde la tercer cubierta, y fui llevando conmigo a todos los tripulantes que encontraba en el camino. Veía el miedo de los más jóvenes, intentaba mantener el orden. Era un infierno".
"No quisiera volver a ver nunca en mi vida, vi marineros quemados, se escuchaban gritos de desesperación, con el capitán Bonzo recorrimos la cubierta hasta estar seguros de que no quedaba nadie. Eran las 16.38 y el barco estaba muy escorado. La gente desde las balsas nos gritaba que saltáramos al agua, que el crucero se hundía". 

El desenlace

El gigante barco ya casi hundido, sacudido por un mar embravecido, y como  los marineros que se salvaron ya habían abandonado el buque por orden capital Héctor Bonzo, éste toma la decisión de quedarse para irse con él hasta el fondo del mar. Una voz lo sorprende a sus espaldas, le interroga porque no había abandonado el barco y le ordena a hacerlo, pero la respuesta de ese hombre fue : “Si no salta, yo tampoco salto! ¡Me quedo con usted, capitán!”. Ese era el oficial Barrionuevo, quien se quedó hasta el último ayudándole a rescatar los heridos.

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