El Papa Francisco aceptó la renuncia de Héctor Aguer

El Sumo Pontífice nombró en su lugar a Víctor Manuel Fernández

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Muy rápido, toda una señal, el papa Francisco aceptó hoy la renuncia del arzobispo de La Plata, Héctor Aguer y nombró en su lugar al arzobispo Víctor Manuel Fernández, uno de los prelados más cercanos a él y exrector de la Universidad Católica Argentina (UCA), según informó el Vaticano.

El 23 de abril último, al día siguiente de la designación del médico -laico- Miguel Ángel Schiavone al frente de la UCA, LA NACION había anticipado que casi seguramente el destino de su predecesor, el "Tucho" Fernández, sería la diócesis que iba a dejar vacante Aguer al cumplir 75 años el 24 de mayo.

Cordobés de 55 años y con una visión de Iglesia y pastoral totalmente en sintonía con la del papa Francisco, Fernández será el octavo arzobispo de La Plata , una de las diócesis más importantes del país.

Se espera que desde allí le dé un impronta totalmente distinta y renovadora a esta arquidiócesis, marcada por un apego a posiciones más conservadoras en lo doctrinario y a un estilo confrontativo y casi obsesionado con los temas de moral sexual.

Aguer, figura muy importante de la Iglesia argentina, condujo durante 18 años la sede episcopal, que conservó el estilo de los sucesivos arzobispos Antonio Plaza, Antonio Quarracino y Carlos Galán.

Durante su mandato, Aguer se enfrentó en forma directa a sectores políticos y sociales en debates sobre el aborto, la homosexualidad y el matrimonio igualitario, utilizando a veces términos como "la cultura fornicaria". La semana pasada, durante la homilía por el tedéum del 25 de mayo, no dudó en llamar " exaltadas de pañuelos verdes" a las mujeres que militan en favor de la despenalización del aborto.

Que el Papa haya aceptado su renuncia -presentada el 24 de mayo pasado, al cumplir los 75 años, como indican las normas canónicas-, sólo una semana y dos días más tarde, muy rápido, representa toda una señal del cambio de conducción que espera para la arquidiócesis. Y confirma esto que haya designado como a su sucesor a alguien tan cercano como el "Tucho" Fernández, considerado el ghost writer de varios de sus documentos.

Aguer y Bergoglio fueron juntos obispos auxiliares de Buenos Aires entre 1992 y 1998. En la década del 80, ambos fueron sacerdotes en la diócesis de San Miguel; Aguer era rector del seminario y Bergoglio era superior provincial de los jesuitas. Por eso siempre fueron "amigos", pero con estilos y concepciones muy diferentes.

No hay que olvidar que, debido a una lobby eclesiástica argentina conservadora contraria al entonces arzobispo Bergoglio, con nexos muy fuertes en el Vaticano, Fernández tuvo dos años frenada su aprobación canónica a su cargo de rector de la UCA. Pero para él todo cambió con la elección de Francisco, que lo convirtió el 13 de mayo de 2013 en arzobispo titular de Tiburnia y en el primer obispo argentino nombrado por él. Víctor Manuel Fernández

Nacido el 18 de julio de 1962 en Alcira Gigena (Río Cuarto, Córdoba), fue ordenado sacerdote en 1986. Licenciado en Teología con especialización bíblica por la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, en 1988, dos años más tarde obtuvo un doctorado en Teología de la UCA.

Fue sacerdote en una parroquia de Río Cuarto, formador en el seminario de esa ciudad, vicedecano durante dos períodos y luego, desde agosto de 2008 hasta diciembre de 2009, decano de la Facultad de Teología de la UCA, entre otros varios cargos. Autor de varios libros y publicaciones, en 2007 fue designado por Benedicto XVI para participar como perito de la reunión del episcopado latinoamericano de Aparecida, Brasil . Fue entonces que se hizo muy amigo de Bergoglio, relator del documento final de ese encuentro.

En la Conferencia Episcopal Argentina es miembro de la comisión de Fe y Cultura y es consultor de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano .

  FUENTE: LA NACIÓN 

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