Cómo aprovechar las oportunidades

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La mayoría de las personas tienen sueños, aun en las circunstancias más adversas. Por lo general, se trata de algo que anhelamos pero está lejos, en un mañana incierto. Si este es nuestro caso, necesitamos recordar que fuimos diseñados con un potencial gigante, a imagen y semejanza del Creador. Y hoy mismo podemos comenzar a soltar esas capacidades dormidas que llevamos adentro.

 

¿Cómo desarrollar el potencial?


Reconociendo y definiendo cuáles son nuestros objetivos en la vida y tomando la decisión de alcanzarlos. Esta actitud nos permite comenzar a detectar y aprovechar las oportunidades. (Dejame decirte que estas se encuentran en todas partes, solo tenemos que abrir los ojos para verlas). En el idioma griego, existen dos términos para la palabra tiempo: cronos y kairos. Cronos es el tiempo cronológico que hace referencia a la cantidad; mientras que kairos es sinónimo de oportunidad y hace referencia a la calidad. 


Hay gente que vive muchos años pero jamás captura oportunidades, esos momentos especiales que todos necesitamos donde las llaves para abrir ciertas puertas están a nuestra disposición. ¿Por qué muchas personas no aprovechan las oportunidades? Básicamente por tres motivos:


1. Porque son inseguros


Quien no tiene seguridad y, como resultado, no se siente capacitado para lograr una meta, ni siquiera intentará hacerlo. Puede ocurrir que el recuerdo de una experiencia negativa le impida accionar por miedo a repetirla.


2. Porque sienten temor de equivocarse


Quien es un perfeccionista, por lo general, no se mueve por miedo a cometer errores. Es alguien que analiza cada cosa de manera interminable porque tiene pánico de fracasar. 


3. Porque en el fondo no quieren asumir su responsabilidad


Progresar siempre implica asumir nuevas responsabilidades. Muchos inconscientemente se boicotean sus propios proyectos porque, aunque desean avanzar, les da miedo crecer y ser hoy un poco más responsables que ayer.


Una actitud sana para no estancarnos es atrevernos a enfrentar y superar las dificultades que aparecen en el camino, con la convicción de que somos capaces de lograrlo. Una oportunidad siempre aparece disfrazada de desafío. Eso que te parece tan difícil, que te provoca miedo y te hace dudar, seguramente encierra una gran oportunidad. Cuando te animes a enfrentarlo, descubrirás que allí está justo lo que estás necesitando. 

 

¿Cómo actuar frente a un desafío?


-Sin pedir que el problema desaparezca, pues buscar sus posibles soluciones nos ayuda a desarrollar autodisciplina y carácter. 
-Sin pedir que el reto desaparezca, pues enfrentarlo nos ayuda a adquirir sabiduría y templanza.
Para concluir, siempre podemos modificar aquello que no nos gusta pero, a veces, esto no es posible. En esos casos, sí o sí debemos cambiar nuestra manera de verlo. Un cambio de visión o perspectiva puede convertir problemas en oportunidades. Necesitamos dejar de enfocarnos en lo que nos falta y comenzar a festejar lo que tenemos, por poco que esto sea. Porque dicha actitud nos acerca a la abundancia y la verdadera felicidad, que no dependen del afuera.
 

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