Salud

El intestino, nuestro segundo cerebro

lunes, 17 de agosto de 2015 · 05:01:00 p.m.
Las emociones cumplen un papel primordial en el desarrollo o exacerbación de enfermedades gastrointestinales, especialmente las de tipo funcional, como colon irritable, la más común.

"¿Quién no ha experimentado, en más de una ocasión, las emociones en su panza? Son típicas de cuando nos sentimos  enamorados o angustiados, teniendo en algún momento esa sensación característica en nuestra barriga", indicó Marcos Asade, psiquiatra del Hospital de Gastroenterología Bonorino Udaondo y Director de Cegapsi, Centro de Gastropsiquiatría.

En la actualidad la ciencia intenta dar una explicación a frases como "siento mariposas en el estómago" o "eso me da tanto asco que me revuelve las tripas". 

Asade afirmó que en los últimos años "se ha investigado mucho sobre los efectos que ejercen las emociones sobre el sistema gastrointestinal". 

En ese sentido, el psiquiatra destacó que "la relación entre el cerebro, las emociones y el tubo digestivo es tal, que muchos científicos se refieren al intestino como el "segundo cerebro" o el "cerebro intestinal"". 

"Esto se debe a que  el tubo digestivo contiene una red neuronal muy compleja, como si fuese un pequeño cerebro, que no piensa pero se comporta como un "órgano sensorial". Biológicamente está "conectado" con el cerebro por medio del llamado eje cerebro- intestinal", añadió. 

Hace algunas décadas, Michael Gershon, un investigador de la Universidad de Columbia, EE.UU, descubrió que el tubo digestivo contiene más de 100 millones de neuronas distribuidas en un sistema nervioso propio: el sistema nervioso entérico. 

Estas neuronas secretan las mismas sustancias que las que se encuentran  en nuestro sistema nervioso central. 

"Un ejemplo es la serotonina, neurotransmisor que suele estar alterado en las personas que padecen ansiedad o depresión. Esta sustancia se encuentra en el cerebro, pero lo sorprendente es que más del 90% se forma en el tubo digestivo y tiene implicancia directa en síntomas gastrointestinales", señaló el experto.

El psiquiatra comentó que "este eje cerebro-intestinal está compuesto por vías nerviosas que conectan específicamente las áreas cerebrales relacionadas con nuestras emociones y pensamientos, el sistema inmune, el sistema endócrino y el sistema nervioso entérico entre sí". 

"Cuando la función en esta conexión se ve perturbada, podemos presentar síntomas gastrointestinales e incluso emocionales. 

Igualmente es posible que una conexión adecuada y bien regulada no sea suficiente para mantener nuestra salud psicogastrointestinal", indicó. 

Según estudios recientes está comprobado que las bacterias de nuestro intestino cumplen un rol fundamental para un desarrollo psíquico saludable. 

"Si bien aún es necesaria mucha investigación, exploraciones realizadas en animales encontraron que la alteración en la flora normal del intestino en etapas tempranas de la vida podría predisponer al desarrollo de síntomas de depresión o ansiedad en la vida adulta. 

Por supuesto que tampoco debemos olvidar el valor que cobra una alimentación adecuada para mantener nuestra salud psicofísica", añadió Asade. 

En cuanto a las enfermedades gastrointestinales (especialmente las de tipo funcional, es decir en las cuales no se encuentra una causa orgánica), se cree que los factores emocionales pueden cumplir un rol fundamental en el desarrollo o exacerbación de los síntomas, aunque hay que aclarar que no son su causa. 

"Un ejemplo es el Síndrome de Intestino Irritable o más conocido como Colon Irritable, en el que habría una desregulación en el eje cerebro-intestinal. Este trastorno gastrointestinal funcional, que se diagnostica comunmente entre los 15 y 45 años de edad, tiene leve predominio en mujeres y constituye el motivo de consulta más frecuente entre los gastroenterólogos. Se caracteriza por dolor abdominal y cambios en el hábito evacuatorio, entre otros síntomas, e impacta significativamente en la calidad de vida y el funcionamiento social de la persona que lo padece", remarcó.

El especialista comentó que, generalmente, los síntomas del intestino irritable "generan excesiva preocupación en las personas y muchos creen tener una enfermedad grave". 

"Se considera que los eventos traumáticos pueden colaborar con el desarrollo de la enfermedad. La Gastropsiquiatría y la astropsicología tienen por finalidad prevenir, diagnosticar y tratar el impacto emocional así como la ansiedad y la depresión que pueden presentar quienes padecen enfermedades gastrointestinales, considerándose además el trabajo en equipo interdisciplinario (gastroenterólogos, psiquiatras - psicólogos y nutricionistas) como pilar fundamental del tratamiento", concluyó.