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El fallecimiento del feriante peruano ocurrido en la noche del jueves producto de un aplastamiento de tórax -según lo determinó la autopsia- fue caratulado como un accidente. Si bien los hechos ocurrieron en circunstancias ilógicas, nada indicaría que se trató de una muerte violenta causada por otras personas. La víctima fue identificada como Roberto Tapia (39), feriante oriundo de Buenos Aires pero de nacionalidad peruana. Tapia se encontraba maniobrando el ómnibus de su propiedad cuando al cabo de unos minutos un familiar lo encontró mal herido a la par de una rueda del pesado rodado.
Según la hipótesis que se maneja, el hombre habría intentado sacar un palo que habría atascado la rueda, allí cedió y el rodado le pasó por encima. El fiscal Miguel Mauvecín ordenó las medidas en el caso. Abajo del rodado encontraron $1.000 que eran propiedad del hombre y quedaron en el suelo.