EDICIÓN IMPRESA |
Eso de que en vísperas del inicio de la actividad escolar los gremios docentes siembren dudas sobre la efectivización del arranque -no por casualidad en esta época se agudizan las demandas salariales- ya se había convertido en elemento infaltable de esta época del año, por más que la experiencia última mostró que en Catamarca es posible llegar al período de clases sin esas atmósferas negativas que más de una vez han recortado ya desde el vamos el calendario de 180 días establecido por las autoridades del área.
Lo que, probablemente, será más duro de corregir es la inveterada realidad de la inauguración del período escolar con edificios necesitados de refacciones o con refacciones hechas a las disparadas, es decir, contrarreloj y más de una vez sólo con la calidad ínfima necesaria para llegar a tiempo. Sanitarios en mal estado, techos por donde se filtra el agua cuando llueve, aberturas que permiten el paso del viento y su odiosa carga de polvo, instalaciones eléctricas que constituyen un peligro, en fin, todas las deficiencias con que terminaron el año anterior y las nuevas que no han dejado, por cierto, de sumarse durante el período de receso.
Por la información que se ha difundido, se sabe que en las escuelas municipales de la Capital se está trabajando intensamente para lograr que las clases comiencen en las mejores condiciones. La atención mayor está dedicada a la Escuela Nº 3 "Gustavo Gabriel Levene", ubicada en el barrio Eva Perón, en el norte de la ciudad. Además del mantenimiento de rutina -se enfatiza-, se están colocando artefactos antivandálicos que prevengan contra hipotéticos indeseables. También, que se están usando materiales difíciles de romper y que se coloca hormigón en los baños y se evita el uso de azulejos.
Aclara, la noticia, que las tareas comenzaron antes, en la Escuela Nº1 El Principito, en el centro urbano, y que se está trabajando ahora también en los establecimientos 2 y 3 y que después tocará el turno al Nº 4. Según se asegura, todo estará concluido antes del 29 de este mes, día inaugural del año lectivo 2012.
Si en el ámbito de la educación provincial se está desarrollando la misma actividad que en el orden municipal de la Capital, no ha trascendido, aunque es probable que así sea. El campo de acción en este caso es vastísimo, porque no se limita a una ciudad, sino a todo el territorio de la provincia, sembrado de escuelas de diversa infraestructura y todas de uso muy intenso y a menudo con debilidades que suelen mantenerse, agravándose, a través de los años.
La experiencia indica que apenas se reinicia el trajín escolar comienzan los reclamos por fallas edilicias, sobre todo vinculadas con los de estos servicios de agua y energía eléctrica y con las lluvias intensas de esta etapa del año que ponen a prueba la resistencia de los techos.
Igualmente, enseña que es tradicional que la preocupación por el estado de conservación de las escuelas se manifieste tardíamente, a escaso tiempo de la apertura de las clases. Ni siquiera la todavía reciente inquietud por la fiel observancia del calendario escolar en lo que respecta a los días obligatorios de funcionamiento escolar modificó la arraigada mala costumbre de pensar en los edificios recién el mes anterior de su reapertura formal.
Está claro, pues, que una consigna de necesaria inclusión en el planeamiento educativo deberá procurar la erradicación del aludido mal hábito que determina que se comiencen las clases no en las condiciones debidas.
Ante la próxima iniciación del año escolar, sería alentador saber que los edificios escolares de toda la provincia se están acondicionando para posibilitar el óptimo desarrollo de las actividades educativas.