CARA Y CRUZ

Lo que hay que reformar en la UNCA

EDICIÓN IMPRESA | CARA Y CRUZ. No se han conocido novedades de importancia desde que el rector de la UNCA, Flavio Fama...  

  • omisión. la reelección indefinida de los decanos no aparece en el debate de la unca.

 No se han conocido novedades de importancia desde que el rector de la UNCA, Flavio Fama, anunciara en su informe a la Asamblea Universitaria, hace unos diez días, que impulsaría en el Consejo Superior la reforma del estatuto de la casa de altos estudios. La promesa del rector suscitó una lógica curiosidad por los contenidos de la reforma propuesta, sobre todo porque informó que entre ellos estaría la modificación del sistema para la elección de autoridades, cobertura reglamentaria de los escándalos que cíclicamente se desencadenan en ese templo del saber. Pero fue imposible acceder a la iniciativa. Misterioso, Fama dijo que revelaría detalles más adelante, pero no avanzó en tal sentido después de una reunión con los decanos, ni posteriormente. La discusión, hasta ahora, se desarrolla en el mayor de los hermetismos. Y es lógico: los decanos no tienen demasiado entusiasmo en apurar una reforma que podría poner en riesgo el privilegio de la reelección indefinida, que les proporciona el control electoral de la UNCA y un poder omnímodo para hacer y deshacer en sus facultades.

 


En sus declaraciones a la prensa se refirió al sistema de elección indirecta de las autoridades que rige en la actualidad, objeto de fáciles cuestionamientos pues se considera que a través de él las camarillas distorsionan la voluntad expresada por los claustros en el voto. Se le opone el sistema directo, que tendría el inconveniente de generar fuertes desequilibrios en favor de los claustros más numerosos -el de estudiantes, más que nada- y también de las facultades con mayor cantidad de alumnos. La solución tendría que ser intermedia, de modo que se garantice que los representantes en la Asamblea se atengan a la voluntad expresada por sus representados a través del voto y reducir al mínimo el margen para los enjuagues típicos entre los asambleístas. "Tanto una como otra tiene sus ventajas y desventajas. La elección directa aparece como una elección más transparente. La elección directa propone la elección de autoridades en forma unipersonal, pero está muy influenciada por los sectores externos. Mi preferencia es la elección indirecta. La propuesta también contiene eso, con algunas modificaciones, sobre todo la composición de los cuerpos colegiados, de qué manera se eligen", señaló Fama al respecto.

 


El rector no peca de audaz. El problema central en el sistema de elección de autoridades de la UNCA no radica tanto en que la elección sea indirecta como en la perpetuación de los decanos en sus puestos. Ahí es donde hay que meter el cuchillo. Sin límites para sus reelecciones, los decanos utilizan todos los mecanismos a su alcance para permanecer en el cargo "per sécula seculorum". Uno de ellos es el de no hacer concursos por los cargos y mantener a los docentes en calidad de interinos. La razón es simple: los interinos no pueden integrar listas de candidatos. De modo que se da el caso de que no hay docentes suficientes para conformar listas alternativas a las de los decanos, que corren solos. Si algún interino se insubordina, le meten el concurso por la cabeza y lo dejan afuera; como carancho en alambrado, para que el resto escarmiente en el miedo a perder el trabajo. Es notorio que entre las puntos a reformar no esté precisamente éste de las reelecciones indefinidas de los decanos. Ya se sabe lo que pasa con los conciliábulos secretos: la falta de información degenera en rumores y especulaciones generalizadas. Sería una pena que esto ocurra y que el debate en la UNCA se realice a espaldas de la sociedad. Por empezar, esto: si no se toca la reelección indefinida de los decanos, la reforma no resolverá el problema de fondo.