EDICIÓN IMPRESA | CARA Y CRUZ. Numerosos integrantes de distintos niveles del Poder Judicial sucumbieron a sus impulsos necrofílicos en....
Numerosos integrantes de distintos niveles del Poder Judicial sucumbieron a sus impulsos necrofílicos en el marco de la terrible tragedia que cayó sobre la familia del juez Roberto Dionisio Mazzucco, cuyo hijo Patricio se mató en plena juventud. Acá no caben imputaciones de ningún tipo hacia quienes sufren el dolor más grande que le ha sido asignado al ser humano, más insoportable en este caso por la decisión del suicidio. La familia Mazzucco vive un tormento en busca de explicaciones muy difíciles, si no imposibles, de encontrar. En ella no estarán ausentes sentimientos como la culpa y conductas como la evaluación de cada gesto, cada momento, cada palabra de Patricio, para atribuirles algún sentido que permita superar la impotencia y el sufrimiento. No hay consuelo posible. Sólo queda acompañarlos en el duelo más horrible y pedir por una pronta resignación y paz para ellos.
Tal es la cruda, cruel, realidad de la familia Mazzucco. En tal marco, un comentario deslizado en las redes sociales, puntualmente en facebook, desató una polémica lamentable, que dejó expuesto un morbo del que tendrían que abstraerse quienes integran la familia judicial, cuyo legítimo pesar no puede ni empezar a compararse con el de padres, hermanos, esposa e hijos. ¿Qué es esto de opinar por facebook sobre algo de lo que no se tiene, no se pueden tener, certezas? Nadie, razonablemente, está en condiciones de conocer los motivos que llevaron a una decisión tan irreversible y trágica. Un mínimo de prudencia hubiera sido deseable entre personas supuestamente adultas y sensatas. Pero la red social se transformó en una patética exhibición de pobreza espiritual, en la que cualquiera metía la cuchara para asignar culpas, especular y debatir como si de un vulgar "reality show" se tratara, echando leña al fuego del desvarío y regodeándose en teorías fúnebres. Un verdadero asco sobre el que es preciso reflexionar: se convirtió una muerte terrible en tema de discusión de un foro de enorme repercusión por el efecto multiplicador de facebook. Agobiados por un dolor que sólo pueden entender cabalmente quienes hayan pasado por las mismas circunstancias, los Mazzucco tienen encima que soportar ser protagonistas de una absurda e insensible controversia pública. Ojalá la paz llegue para ellos. El resto, los de dedos ligeros y ansiosos, tendrían que tener sensatez para entender las manifestaciones del duelo como lo que son, se expresen o no por las redes sociales: intentos por superar la tragedia e interpretar inescrutables costados de la condición humana.
Oscar Pérez, hijo del extinto y legendario "Piriqui" y titular de la Academia de Folklore que su padre fundó hace ya medio siglo, planteó públicamente su disconformidad por el criterio asumido para conformar la cartelera artística de la Fiesta del Poncho, en la que su emblemática institución estaría por primera vez ausente. Pérez expresó sus motivos muy respetuosamente, pero lamentó no estar. Y en verdad sería una pena que no pueda presentarse en esta edición una academia tan querida como la de "Piriqui", que desarrolla una intensa labor de formación y difusión cultural durante todo el año, como lo hacen, por ejemplo, la de "Pepe" Díaz o el Instituto Rubinstein. Este trabajo por la cultura y la identidad catamarqueña tienen que valorarse al momento de tomar decisiones políticas. En tal sentido, sería bueno que la academia de "Piriqui" y los organizadores del Poncho superen diferencias de cualquier índole en pos de que representantes con una trayectoria innegable puedan presentarse en el escenario mayor. Y esto no sólo para el caso de Oscar Pérez, que se animó a hacer punta con el planteo, sino de todos aquellos que todos los días trabajan por la cultura en sus distintas manifestaciones.