EDICIÓN IMPRESA | CARA Y CRUZ. El frío se intensifica y comienzan...
El frío se intensifica y comienzan los crónicos problemas con la provisión de gas envasado, cuya demanda se incrementa en esta época para calefaccionar. El Ancasti hizo ayer un relevamiento y sólo una de las tres distribuidoras tiene stock, pero, prevenida, vende en horario restringido. No se consiguen garrafas al precio subvencionado de $16 los 10 kilos y $25 los 15. Los pequeños comercios las venden a $30 y $50 respectivamente, mientras los organismos estatales no se ponen de acuerdo respecto de quién debe ejercer una fiscalización que, de todos modos, sería muy dificultosa. Con el plan "Garrafas para todos" se vendieron hasta ahora 2.900 unidades, pero parece que no es suficiente. La demanda de leña y carbón no se ha incrementado en relación con el año pasado. Los comerciantes lo atribuyen a que todavía no se han registrado fríos prolongados, aunque también puede deberse a que al gente opta por la calefacción eléctrica. Si bien la situación todavía no es crítica, todo indica que será necesario instrumentar mecanismos preventivos para más adelante, cuando el invierno avance y el consumo crezca.
El problema de la escasez de gas que todos los años se reitera en Catamarca forma parte del problema más general de la deficiente infraestructura energética, que generó una gigantesca bola de nieve. La ciudad se expandió en forma sostenida durante años sin que las autoridades evaluaran el impacto que este fenómeno tendría en la prestación de los servicios para hacer las inversiones imprescindibles para responder una demanda en perpetuo crecimiento. Donde más evidentemente se manifestó esta imprevisión fue en la distribución de energía eléctrica: la red se extendió junto con el ejido urbano a despecho del volumen de energía que ingresaba efectivamente, con la consecuencia indefectible de que la tensión cayera. El déficit se solucionó en parte con la instalación de generadores, pero entonces se advirtió el inconveniente adicional de una red obsoleta que colapsaba por la sobrecarga. El déficit energético impactaba además sobre el servicio de agua potable, ya que en Catamarca se bombea. Y en la época de frío, se profundizaba la crisis pues la población se volcaba masivamente a la calefacción eléctrica debido a que los cupos de gas envasado eran insuficientes y ya no era posible continuar sumando conexiones a una red de gas natural saturada. Ante este panorama crítico, la gestión asumida en diciembre elevó al rango de ministerio al área de servicios públicos y sacó una ley de emergencia para acelerar inversiones en el sector.
Dentro del primer paquete de obras anunciado está el gasoducto que vendrá desde Recreo para ampliar la red de gas natural, lo que descomprimiría la demanda de gas envasado y también reduciría el consumo de energía eléctrica para calefacción. Para este alivio, sin embargo, todavía falta un trecho largo. Mientras tanto, hay que aguantar en un panorama poco alentador al que se suma la batalla iniciada por los camioneros, que puede traducirse en la interrupción del flujo de los combustibles de todo tipo. Ayer ya pudieron verse las clásicas colas en las estaciones de servicio.
En el desbande radical después de la salida del Gobierno, los municipios que aún permanecen en manos boinablancas se han convertido en destino laboral de muchos ex funcionarios. En medio de la polémica por fondos con la Provincia que mantiene el intendente de Fiambalá Amado David Quintar, reapareció el ex subsecretario de Asuntos Municipales Víctor Quinteros, quien asesora a la comuna cordillerana. La ex secretaria de Turismo Catalina Krapp, en tanto, fue contratada en el Concejo Deliberante de Fray Mamerto Esquiú, que comanda el radical Humberto Valdez. Allí también habrían recalado otros ex funcionarios.