EDITORIAL

Jóvenes comprometidos

jueves, 14 de septiembre de 2017 · 04:01:00 a.m.

La ausencia de protagonismo de los adolescentes y jóvenes en la vida social es un problema con múltiples causas.

Es cierto, por un lado, que muchos de los que ocupan la franja etaria que va, por ejemplo, entre los 15 y los 25 años, suelen tener actitudes de escaso compromiso con el mundo que los rodea, o son visualizados por los adultos como chicos cuyas preocupaciones centrales son la diversión, los amigos, las nuevas tecnologías, el deporte, tal vez la familia y no mucho más que eso.

Pero también lo es que también son numerosos los adolescentes y jóvenes que tienen una actitud socialmente proactiva, que se preocupan por el ambiente social, cultural y político en el que crecen y que tienen inquietudes que trascienden largamente sus aspiraciones meramente personales.

Tal vez el problema sea que los adultos los subestiman, no los escuchan o simplemente no existen los ámbitos adecuados para que desarrollen sus inquietudes sociales.

Una prueba de la capacidad de reflexión que tienen los chicos aun en edad escolar la dio el primer Foro de Centros de Estudiantes de escuelas secundarias, realizado recientemente.

El foro se hizo bajo el lema “Los jóvenes tienen la palabra: la Escuela Secundaria que queremos” y participaron representantes de 150 centros de estudiantes.

Las propias autoridades del Ministerio de Educación que participaron del encuentro se vieron sorprendidas por la lucidez y la madurez de los planteos realizados por los alumnos de distintas escuelas y colegios que tienen como característica común su participación en los centros de estudiantes.

Los chicos, entre muchas otras demandas que dejaron plasmadas formalmente y que esperan tengan devolución favorable a sus expectativas de parte de las autoridades, solicitaron que se incorporen temas en la currícula como el bullying, las adicciones, educación sexual y valoraron positivamente que los docentes concentren sus horas en una sola escuela “para que así brinden más contención”.

Propusieron además cambios en el dictado de las materias y en los criterios de evaluación, y que el centro de estudiantes sea un ámbito para contener a los compañeros que atraviesan diversas problemáticas sociales agudas, como por ejemplo el consumo de drogas.

Pero tal vez el reclamo más generalizado haya sido el de requerir más tiempo con los profesores, reconociendo explícitamente el aporte de la tarea docente en su relación con el alumno dentro y fuera del aula. “Tenemos poco contacto con los profesores, en los recreos no los vemos porque se están yendo a otra escuela, quizás ellos nos quieren ayudar, pero no tienen tiempo y eso es una lástima”, señalaron.

Las reflexiones de los chicos, que son marginados por lo general de los debates en torno a la educación, no solo deberían servir para promover transformaciones congruentes con las demandas expresadas, sino también para valorar sus aportes como protagonistas de la vida educativa local.

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